Aliado de Trump niega haber actuado como agente de un gobierno extranjero

Un aliado cercano del expresidente de Estados Unidos Donald Trump se declaró no culpable el lunes de haber actuado como un agente para un gobierno extranjero, como lo acusa la fiscalía.

"Por supuesto soy inocente de todos estos cargos y lo probaré en tribunales", dijo Thomas Barrack, quien además fue uno de los principales recaudadores de fondos de Trump, en una breve declaración luego de haber escuchado los cargos en una corte federal en Brooklyn, Nueva York.

El hombre de 74 años, quien llevaba un tapabocas negro y un traje azul, fue liberado bajo fianza de 250 millones de dólares. También se le restringió la posibilidad de viajar y debe usar una tobillera electrónica.

El Departamento de Justicia estadounidense acusa a Barrack y a otros dos sospechosos de no registrarse como agentes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) cuando intentaron influenciar la política exterior de Trump durante su primera campaña presidencial, así como en los años siguientes.

Barrack, un inversor de capital privado y viejo amigo de Trump --fue presidente del comité inaugural del exmandatario en 2017-- también fue acusado de obstrucción de la justicia y de dar falso testimonio a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) sobre su trabajo para los EAU.

Junto a él, están también acusados Matthew Grimes, un empleado de 27 años de la firma de inversiones de Barrack, y Rashid Sultan Rashid Al Malik Alshahhi, un emiratí que se coordinó por texto y por email con Barrack y Grimes en varias ocasiones. También se reunió con ambos en los EAU y en Estados Unidos.

Grimes también se declaró no culpable el lunes. Barrack comparecerá de nuevo ante la corte el 2 de septiembre.

El propio Trump no ha sido acusado ni implicado, pero este caso se suma a los ya numerosos problemas legales que enfrentan las personas que han estado en la órbita del magnate inmobiliario de Nueva York.

Los fiscales de Nueva York alegan que, en mayo de 2016, cuando Barrack se desempeñó como asesor informal de la campaña de Trump, se estableció como el "canal de comunicación clave" de los EAU para la campaña.

Barrack tuvo frecuente contacto con varios altos funcionarios emiratíes y, en múltiples ocasiones, se refirió a Alshahhi como el "arma secreta" de los EAU para promover su agenda de política exterior en Estados Unidos, alega la fiscalía.

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