Nervios, alegría y pocas olas en el debut olímpico del surf

ICHINOMIYA, Japón (AP) — El debut olímpico del surf, un deporte con un siglo de historia, convirtió el domingo en una jornada emotiva para quienes participaron en un memorable día.

Para muchos espectadores fue la primera oportunidad de seguir un deporte que cautiva, aunque minoritario, que es tan alocado como impresionante.

Kanoa Igarashi, un californiano de 23 años con doble ciudadanía japonesa, el país por el que compite, tiene la ventaja de haber crecido en la sede olímpica: la playa de Tsurigasaki, a unos 145 kilómetros (90 millas) al este de Tokio.

“Siento que estoy representando a mi familia, a mi deporte y a mis amigos. No puedo esperar para hablar con ellos el resto del día y disfrutar viendo surf en los Juegos", dijo Igarashi. “No puedo creer que haya dicho esas palabras. ¡Estamos en los Juegos Olímpicos!"

Los nervios estaban también a flor de piel. Un competidor australiano dijo que quería vomitar y la estadounidense Carissa Moore, reinante campeona mundial, contó que en la víspera sufrió una pequeña crisis.

Pero ocultaron su pánico bajo la superficie y ofrecieron un gran espectáculo a pesar de las discretas olas en la jornada matinal. Los surfistas salieron del agua radiantes de orgullo y muy emocionados de estar por fin en el gran evento del que soñaban con formar parte.

Los concursos, que incluyen a 20 hombres y 20 mujeres, arrancaron a las 7 de la mañana con mangas de 30 minutos con cuatro competidores cada una.

Los hombres abrieron la competencia con unas olas muy bajas que les obligaron a utilizar toda su potencia, un reto al que muchos de los competidores de primera fila no están acostumbrados ya que suelen surfear en los lugares más envidiables.

Pero las olas aumentaron en la tarde gracias a la proximidad de un tifón que promete una mejor jornada para el martes, cuando se disputarán mangas de uno contra uno.

El costarricense Carlos Muñoz, que en la víspera recibió un boleto de último minuto por el positivo por coronavirus del portugués Frederico Morais no pudo llegar a tiempo al país, donde rigen unas estrictas normas contra la pandemia, y la competición arrancó con 19 hombres en el agua.