La UE sólo ha donado un pequeño porcentaje de las vacunas de COVID prometidas- documento

FOTO DE ARCHIVO: El personal de Ethiopian Airlines descarga las vacunas de AstraZeneca/Oxford desde un avión de carga en el aeropuerto internacional de Bole en Addis Abeba, Etiopía, el 7 de marzo de 2021. REUTERS/Tiksa Negeri
FOTO DE ARCHIVO: El personal de Ethiopian Airlines descarga las vacunas de AstraZeneca/Oxford desde un avión de carga en el aeropuerto internacional de Bole en Addis Abeba, Etiopía, el 7 de marzo de 2021. REUTERS/Tiksa Negeri

Por Francesco Guarascio

BRUSELAS, 22 jul (Reuters) - Los países de la UE sólo han donado hasta ahora una mínima parte de sus excedentes de vacunas contra la COVID-19 a las naciones pobres, en su mayoría de AstraZeneca, menos del 3% del total de 160 millones de dosis que tienen previsto donar para ayudar a atajar la pandemia mundial, según muestra un documento de la UE.

La Unión Europea se ha comprometido a ayudar a vacunar a los más vulnerables en todo el mundo, pero, al igual que otros países ricos, los Estados de la UE se han centrado hasta ahora en la compra de vacunas para inocular a sus propios ciudadanos, contribuyendo a la escasez de vacunas en otros lugares.

Los Estados de la UE, con una población adulta combinada de 365 millones de personas, han recibido hasta ahora unos 500 millones de dosis de los fabricantes de medicamentos y esperan casi mil millones para finales de septiembre.

Sin embargo, hasta el 13 de julio habían donado menos de cuatro millones de vacunas, según un documento interno elaborado por la Comisión Europea al que ha tenido acceso Reuters.

En total, el documento dice que los países de la UE se han comprometido a compartir unos 160 millones de dosis, en su mayoría sin preferencia sobre su destino. El recuento de envíos y el total prometido no se habían comunicado antes.

Bruselas ha dicho anteriormente que los países de la UE tienen previsto donar al menos 100 millones de dosis para finales de año. No hay un calendario para el objetivo indicado en el documento.

Las que se han distribuido hasta ahora han ido a parar en su mayoría a países y territorios con un vínculo con el donante, ya que los Estados miembros tratan de impulsar sus relaciones bilaterales con países cercanos y profundizar los lazos diplomáticos.

Un portavoz de la Comisión declinó hacer comentarios sobre el documento y las donaciones porque estas decisiones las toman los Gobiernos nacionales.

Es probable que los pequeños envíos agiten el debate sobre cómo están compartiendo los países ricos sus excedentes de vacunas mientras los países pobres siguen luchando por conseguir suministros.

La Organización Mundial de la Salud ha hecho un llamamiento a los Gobiernos occidentales para que donen vacunas al programa COVAX, que gestiona junto a la organización benéfica de vacunas GAVI, con el fin de garantizar una distribución justa y equitativa entre los más necesitados del mundo.

El documento de la UE indica que la mayoría de las dosis se repartirán a través del programa.

Muchos países pobres dependen de COVAX para sus vacunas, pero hasta ahora sólo ha suministrado 135 millones de vacunas en todo el mundo y depende en gran medida de las dosis donadas. Los planes de comprar vacunas por su cuenta se vieron temporalmente desbaratados por los problemas de producción de los fabricantes de vacunas y las restricciones a la exportación en la India.

La UE ha recibido suficientes vacunas para inocular completamente al 70% de sus adultos, mientras que Sudáfrica sólo ha dado una dosis al 7% de su población adulta y Nigeria sólo lo ha hecho al 1%.

Los envíos de la UE también son pequeños en comparación con los más de 15 millones de dosis donadas por Washington y enviadas en el último mes a países de África, Asia y América Latina como parte de su compromiso de donar 80 millones de vacunas. Una gran parte de ellas ha sido a través de COVAX.

Aunque el recuento es efectivo desde el 13 de julio, las cifras pueden cambiar con relativa rapidez.

(Reporte de Francesco Guarascio @fraguarascio; informes adicionales de Andreas Rinke en Berlín, Matthias Blamont en París y Tsvetelia Tsolova en Sofía; edición por Josephine Mason y Nick Macfie; traducción de Darío Fernández)