Johnson urge a la UE a estudiar "seriamente" su propuesta para Irlanda del Norte

El primer ministro británico, Boris Johnson, urgió el jueves a la Unión Europea a considerar "seriamente" su propuesta de renegociar los disposiciones posbrexit en Irlanda del Norte, algo que Bruselas ya ha rechazado.

En una conversación telefónica con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Johnson reiteró que el protocolo norirlandés que regula el comercio con esa región británica es "inviable" e "instó a la UE a estudiar seriamente las propuestas" presentadas por su gobierno el miércoles, informó Downing Street en un comunicado.

Por su parte, Von der Leyen aseguró que la UE se mostrará "creativa y flexible en el marco del protocolo". "Pero no lo renegociaremos", advirtió en Twitter.

Para evitar reinstaurar una frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, el denominado "protocolo de Irlanda del Norte" impone controles a los productos que llegan desde el resto del Reino Unido a esa región británica,  que permanece dentro del mercado único europeo.

Esto está dificultando algunos suministros e indigna a la comunidad unionista, apegada a la corona británica, que lo ve como una separación del resto del país.

El miércoles, el gobierno de Johnson pidió "cambios significativos en el protocolo".

Y a la espera de una renegociación, propuso una moratoria que incluya la ampliación de los periodos de gracia para determinados controles y la congelación de las acciones legales por la UE.

Londres quiere que los productos británicos destinados a Irlanda del Norte pero no al mercado de la UE puedan acceder sin apenas controles aduaneros. También, que se acepten allí sus normas, no sólo las de la UE, para que las mercancías puedan circular sin obstáculos.

La UE siempre ha rechazado este tipo de medidas, por considerarlas un peligro para la integridad de su propio mercado.

El objetivo del protocolo es preservar la frágil paz alcanzada en 1998 tras tres décadas de violento conflicto entre los unionistas protestantes y los republicanos católicos, que dejó 3.500 muertos.

acc/mb