Restitución de bienes, un pasado que ronda a Polonia

Para Shoshana Greenberg, la nueva ley que se debate en el Parlamento polaco significa el fin de cualquier esperanza de recibir compensación por las propiedades que le arrebataron a su familia durante la Segunda Guerra Mundial.

Hija de un superviviente del Holocausto, Shoshana Greenberg, que vive en Israel, presentó hace nueve años una demanda de indemnización por las propiedades que pertenecieron a su familia de industriales del textil en Lodz, en el centro de Polonia.

"Tengo la impresión de perder una parte de mi cuerpo", dice esta mujer de 74 años.

La nueva ley fija un plazo para los recursos en justicia, entre otros, sobre los bienes confiscados por las autoridades comunistas polacas después de la guerra, y amenaza con archivar para siempre miles de reclamaciones.

La cámara baja del Parlamento aprobó en junio la polémica legislación, suscitando un rifirrafe entre Polonia e Israel. Esta semana está previsto que se vote en el Senado.

- Exilio de sobrevivientes judíos -

La ley afecta tanto a los antiguos propietarios judíos como no judíos, así como a sus herederos, pero según el abogado Ludwik Krawczyk los propietarios judíos son particularmente afectados ya que a menudo han demorado en presentar los recursos judiciales.

"Por razones evidentes, después de la guerra, ya no estaban en Polonia, y los que sobrevivieron se fueron del país", explica a la AFP Krawczyk, especializado en restituciones.

Seis millones de polacos, de ellos la mitad judíos, perdieron la vida durante la guerra, entre 1939 y 1945.

Después de la guerra, las autoridades comunistas nacionalizaron muchas propiedades, que a menudo estaban vacías porque sus propietarios habían muerto o habían huido.

Entre los solicitantes no judíos figuran aristócratas polacos cuyas propiedades fueron confiscadas.

Después de la caída del régimen comunista en 1989, Polonia no había adoptado una ley global sobre restituciones, a diferencia de otros países de la región, dejando a los particulares al albur de las decisiones de los tribunales.

- "Ni un dolar" -

El nuevo texto fija un plazo de 30 años para las reclamaciones relativas a toda decisión administrativa sobre el estatus de las propiedades confiscadas, nacionalizadas.

Esto se aplicaría también a los procedimientos en curso, lo que, según Krawczyk, es  "manifiestamente injusto", pues muchos demandantes se han retrasado debido a la lentitud del sistema judicial.

"Diría que se trata más bien de un intento de suspender el procedimiento de las restituciones... por la puerta trasera", considera el abogado.

Según el gobierno polaco, la nueva ley aportará mayor claridad sobre los derechos de propiedad y eliminará el problema de la corrupción y demandas fraudulentas realizadas con documentos falsos.

El texto ha sido muy criticado por Israel y Estados Unidos.

Israel lo ha tildado de "inmoral" y "alucinante" y el ministro de Relaciones Exteriores Yair Lapid señaló que "en suelo polaco, millones de judíos fueron asesinados y ninguna ley borrará su memoria".

El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, declaró por su parte que Polonia "no pagará por los crímenes de la Alemania" nazi.

"Ni un zloty, ni un euro ni un dolar", zanjó.

- El olvido -

La Organización Mundial para la Restitución de Bienes Judíos (WJRO, según sus siglas en inglés) critica la nueva ley y considera que legitima la forma de proceder del gobierno comunista.

"Es decepcionante", dice Gideon Taylor, presidente de WJRO.

"Para muchas familias, esta propiedad es el último vínculo tangible con un mundo que fue destruido", insistió.

David Kotek, israelí de 62 años, asegura que ha depositado una demanda de indemnización por la casa de su abuelo en la ciudad de Sosnowiec (sur), que amenaza con ser bloqueada por la nueva ley.

Su abuelo y su padre fueron detenidos pero sobrevivieron al Holocausto y después se instalaron en Israel. Su propiedad pasó a manos de la municipalidad de Sosnowiec.

Tras la guerra, en lo único que pensaban era en irse de Polonia, y no hicieron su reclamación a tiempo.

Para Kotek, se trata también de honrar la memoria de la comunidad judía de Polonia, otrora la más importante de Europa, y que actualmente solo cuenta con algunas decenas de miles de miembros.

"En el pasado teníamos una gran comunidad en Polonia y todo esto se olvidará", lamenta.

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