Protegido de Jamenei gana las elecciones en Irán en medio de una baja participación

Partidarios de Ebrahim Raisi agitan banderas y muestran fotos del candidato presidencial iraní durante un acto de campaña celebrado en Teherán, Irán, el 16 de junio de 2021. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) vía REUTERS
Partidarios de Ebrahim Raisi agitan banderas y muestran fotos del candidato presidencial iraní durante un acto de campaña celebrado en Teherán, Irán, el 16 de junio de 2021. Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) vía REUTERS

Por Parisa Hafezi

DUBÁI, 19 jun (Reuters) -El juez de línea dura Ebrahim Raisi, quien enfrenta sanciones de Estados Unidos por abusos de los derechos humanos, ganó las elecciones presidenciales de Irán, tal y como se esperaba, tras una contienda marcada por la apatía de los votantes por las dificultades económicas y las restricciones políticas.

Tras el recuento de 28,9 millones de papeletas, Raisi fue elegido con 17,9 millones de votos, dijo en la televisión estatal el ministro del Interior, Abdolreza Rahmani Fazli.

La elección del viernes entre cuatro candidatos tuvo una participación mínima récord de alrededor del 48,8% y hubo 3,7 millones de votos inválidos, que probablemente fueron en su mayoría votos en blanco o de protesta.

Raisi fue designado jefe del poder judicial por el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en 2019 y unos meses después fue sancionado por Estados Unidos por violaciones a los derechos humanos.

Esas violaciones incluyen el rol que, según un grupo de derechos humanos, Raisi desempeñó en las ejecuciones de miles de presos políticos en 1988 y en la violenta represión de disturbios en 2009.

Irán nunca ha reconocido las ejecuciones masivas y el propio Raisi nunca ha abordado públicamente las acusaciones sobre su rol.

Raisi, de 60 años, es considerado por analistas y expertos como el representante más temible del sistema de seguridad y, gracias al respaldo de Jamenei, era el favorito para ganar la contienda.

Los aliados de Irán en la región, el presidente sirio Bashar al-Assad y el grupo miliciano islamista Hamás, acogieron con satisfacción la elección de Raisi. La secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, dijo que su victoria era "un sombrío recordatorio de que la impunidad reina en Irán".

"Seguimos pidiendo que se investigue a Ebrahim Raisi por su implicación en crímenes pasados y actuales en virtud del derecho internacional, incluso por parte de los Estados que ejercen la jurisdicción universal", dijo en un comunicado.

El presidente saliente Hassan Rouhani, a quien la Constitución impide aspirar a un tercer mandato, visitó a Raisi en su despacho para felicitarle, y el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, dijo que dirigirá bien a Irán.

"Respaldado por vuestra alta votación y excepcional confianza, formaré un gobierno trabajador, revolucionario y anticorrupción", dijo Raisi en un comunicado citado por medios estatales.

Raisi, que asumirá el cargo a principios de agosto, dijo que será presidente de todos los iraníes, tanto si votaron por él como por los otros candidatos, o si no votaron.

NEGOCIACIONES NUCLEARES

La elección de Raisi llega en un momento crítico.

Irán y seis grandes potencias están en conversaciones para revivir su acuerdo nuclear de 2015. Donald Trump, presidente de Estados Unidos en 2018, retiró a su país del acuerdo y volvió a imponer sanciones paralizantes que han exprimido los ingresos petroleros de Irán.

Dado que los clérigos que gobiernan Irán son conscientes de que su suerte política depende de abordar las dificultades económicas, la victoria de Raisi no interrumpirá los esfuerzos de Irán por revivir el pacto y liberarse de las duras sanciones petroleras y financieras de Washington.

No obstante, algunos analistas prevén que sus posturas de línea dura podrían disuadir a los inversores extranjeros.

"Las convicciones políticas y económicas de Raisi limitarán el alcance de una inversión extranjera significativa si se alcanza un acuerdo y aislará aún más a Teherán de Occidente", dijo el analista Henry Rome de Eurasia Group.

En Irán, la última palabra en todas las cuestiones de Estado, como la política exterior y nuclear, la tiene el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, y no el presidente.

Buscando ganar el favor de los votantes preocupados por las cuestiones de fondo, Raisi ha prometido crear millones de puestos de trabajo y atajar la inflación, sin ofrecer un programa político o económico detallado.

(Escrito por Parisa Hafezi, Editado en Español por Ricardo Figueroa)