Totti, Nesta y Andrea Bocelli abren la Eurocopa pero el público es la estrella

Los exfutbolistas Francesco Totti y Alessandro Nesta vestidos de traje, el tenor Andrea Bocelli impresionando con su voz y fuegos artificiales: la ceremonia de apertura de la Eurocopa contaba con elementos atractivos, pero la principal estrella fue el público, con 16.000 personas en la grada.

Tras meses en los que los estadios europeos se acostumbraron al silencio, el color y el sonido hicieron recordar las sensaciones del viejo fútbol.

En el centro de Roma, junto al obelisco de la Piazza del Popolo, y luego en los alrededores del estadio Olímpico antes del partido Italia-Turquía, los 'tifosi' daban ambiente a este primer día de la Eurocopa. En el estadio se repartieron en 'modo puzzle' para garantizar una cierta distancia de seguridad.

Con camisetas azules de Italia o rojas de Turquía, el día transcurrió sin incidentes y con sonrisas que se intuían debajo de las mascarillas.

Antes del partido de apertura, Nesta y Totti simbolizaban al fútbol italiano y a Lazio y Roma, los clubes vecinos y rivales de la 'Ciudad Eterna'.

Ambos estuvieron discretos, cumpliendo su papel protocolario y llevando el balón "Uniphoria" (unidad y euforia).

En el resto de la ceremonia destacó el tenor Andrea Bocelli, que interpretó "Nessun Dorma", de la opera Turandot de Puccini, delante de grandes globos que representaban a los 24 países participantes en una "coreografía vertical" mediante bailarines. Después fue el turno de una 'performance virtual' de Martin Garrix, Bono y The Edge.

- "¡Hemos conducido quince horas!" -

En las gradas, el ambiente no esperó a Andrea Bocelli o a los himnos nacionales para subir varios grados. Una hora y veinte minutos antes del inicio del partido ya se percibía cuando los jugadores de Italia, con sus elegantes trajes, saltaron al césped para inspeccionar el lugar.

Se escuchó entonces una primera ovación pese a que el estadio estaba lejos de su imagen en las noches más gloriosas. El entusiasmo de los presentes compensaba en cierta forma el número reducido por las restricciones anticovid.

"¡Hemos conducido quince horas en coche! Era importante estar aquí no queríamos perdernos el partido", explicaba Berkan, de 24 años, un hincha de Turquía desplazado a Roma con un amigo de Düsseldorf (Alemania), mientras paseaba junto al Olímpico tres horas antes del partido.

Fabrizio, de 38 años e hincha toscano, estaba tan feliz como Lupo, de 6 años. Ambos con camisetas azules, padre e hijo: "Es evidentemente una sensación bonita estar aquí. No he visto un partido en vivo desde 2019".

"Es magnífico poder apoyar a nuestro país en un partido inaugural. ¿El resultado? 3-1 para nosotros, pero Turquía es un buen equipo", añadió antes de dirigirse a la entrada, donde debía presentar certificados de vacunación o curación del covid-19, o bien un test negativo tomado como máximo en las 48 horas anteriores.

"Los estadios reabren por fin, aunque sea al 25%, pero es una manera de despegar", confía Nicola, otro aficionado italiano, consciente de haber sido "afortunado" por conseguir una de las plazas para el partido en el sorteo efectuado hace unas semanas.

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