AP EXPLICA: ¿Qué puede hacer Bukele con el Congreso?

SAN SALVADOR (AP) — Cuando Nayib Bukele arrasó en las urnas para ganar las elecciones presidenciales de El Salvador de 2019, prometió cambiar la antigua forma de hacer política y se enfrentó abiertamente a los partidos que por más de tres décadas habían controlado el Congreso.

En lo que va de su gestión, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), el exguerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC), que contaban con los votos de 63 de los 84 diputados, solían unirse para combatirlo desde el Legislativo. Acusándolo de corrupto y dictador, le bloquearon préstamos internacionales y la mayoría de las iniciativas que presentó.

En este tiempo Bukele no sólo se ha enfrentado con los legisladores, quienes incluso plantearon destituirlo alegando incapacidad mental para gobernar. El mandatario también confrontó a la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia —que jugó un papel clave en el bloqueo de algunos de los movimientos más agresivos del mandatario durante la pandemia— y al Fiscal General. Además hubo marcadas diferencias con la Corte de Cuentas y el Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos.

La histórica victoria que logró su partido, Nuevas Ideas, en las elecciones del 28 de febrero cambia todo el escenario político. A partir del 1 de mayo, su bloque político gobernará 152 de los 262 municipios y tendrá 56 de los 84 diputados del Congreso. Además contará con el apoyo de los cinco diputados de su aliada, la Gran Alianza por la Unidad Nacional, y se cree que contaría con el apoyo de los dos diputados del Partido de Conciliación Nacional y uno del Partido Demócrata Cristiano, lo que le sumaría el respaldo de 64 diputados.

Con la mayoría legislativa de Nuevas Ideas, ¿Bukele puede ponerle fin a los obstáculos que ha enfrentado en los casi dos años de su mandato?

¿QUÉ NOMBRAMIENTOS TRASCENDENTALES PODRÍA HACER A TRAVÉS DEL CONGRESO?

Antes del 1 de junio deben elegirse cinco magistrados de la Corte Suprema que terminarán sus funciones, entre ellos, a quien reemplazaría a José Armando Pineda Navas, que actualmente preside la Corte y la Sala de Constitucional.

En septiembre deberán nombrar a los siete miembros propietarios y suplentes del Consejo Nacional de la Judicatura, organismo clave en el proceso para elegir jueces y magistrados del Órgano Judicial.

Antes que finalice diciembre, los diputados deberán de elegir al sucesor Raúl Melara, actual Fiscal General.

En octubre de 2022 deberán de elegir al nuevo Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos y antes del 27 de agosto de 2023 a los tres magistrados y sus suplentes de la Corte de Cuentas, la institución encargada de fiscalizar el uso del dinero público.

¿BUKELE PODRÍA REEMPLAZAR A MIEMBROS DE LA CORTE SUPREMA, FISCALÍA GENERAL Y PROCURADURÍA DE DDHH, CON QUIENES HA TENIDO DIFERENCIAS?

“Sí, ellos (los legisladores) tienen esa posibilidad porque cuentan con la mayoría calificada (56 votos). Uno puede advertir que hay un riesgo grande de que lo hagan porque ya han estado amenazando”, dijo a la AP el abogado Eduardo Escobar, de la ONG Acción Ciudadana.

La abogada Tahnya Pastor coincide que el partido Nuevas Ideas puede nombrar y remover a los funcionarios si así lo consideran, como lo han hecho los que han gobernado en los últimos 30 años.

Los magistrados de la Corte Suprema podrán ser destituidos por la Asamblea Legislativa por causas específicas previamente establecidas por la ley. Tanto para la elección como para la destitución deberá de tomarse con el voto favorable de por lo menos dos tercios de los diputados.

En cuanto al Fiscal General, la destitución solamente procedería por causas legales, con el voto de dos tercios de los diputados.

La destitución del Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos solamente procedería por causas legales, con el voto de los dos tercios de los diputados.

Sobre los magistrados, el fiscal y el procurador se han realizado señalamientos de partidismo o vicios de inconstitucionalidad que han cuestionado su posición.

¿EL NUEVO CONGRESO FACILITARÍA LA GESTIÓN DE LA PANDEMIA PARA BUKELE?

Sí, porque el partido Nuevas Ideas tiene el control de la Asamblea y según el artículo 131 de la Constitución, corresponde a ésta suspender y restablecer las garantías constitucionales.

“No tendrá ningún límite político, ahora no tendrá ese problema. El único límite que tendría es la jurisprudencia de la Sala de lo Constitucional, que cualquier persona interponga una demanda de inconstitucionalidad", explicó Escobar.

¿LOS PREDECESORES DE BUKELE TAMBIÉN HAN CONTROLADO EL CONGRESO?

Actualmente Bukele no tendrá que negociar con los partidos de oposición para lograr la gobernabilidad, pero en el pasado, al no lograr ni la mayoría simple en el Congreso, o sea 43 de los 84 diputados, el bloque en el gobierno estaba obligado a negociar bajo la mesa con los partidos mayoritarios de oposición. Por lo mismo, el control de las instituciones se “repartía” y había puestos que se ofrecían por favoritismo.

¿QUÉ HA PROMETIDO BUKELE QUE HARÍA CON LA MAYORÍA EN EL CONGRESO?

Reforma integral a la ley de pensiones, que fue privatizada en 1996 durante el gobierno de Armando Calderón Sol de la derechista Arena; aprobar una ley de agua que no privatice el vital líquido; reformar o aprobar una nueva ley de imprenta, vigente desde 1950, que exonera del pago de impuesto a todos los medios de comunicación escritos; permitir el voto en el exterior al aprobar una reforma a la ley electoral para que los salvadoreños que viven fuera puedan votar en las elecciones presidenciales y de diputados; retirar el fuero a los diputados, una garantía procesal que protege a los legisladores de las persecuciones por sus ideas políticas; y aprobar la ley de repatriación de capitales evadidos, que tendría como objeto tasar las ganancias de empresas privadas con “Offshore” o sedes en el extranjero, por las que no pagan impuestos en El Salvador.

¿PODRÍA REFORMAR LA CONSTITUCIÓN PARA INTENTAR REELEGIRSE, COMO HAN SEÑALADO SUS ADVERSARIOS?

Esta reforma podría acordarse en el actual Congreso (vigente hasta 2024) con el voto de la mitad más uno de los diputados electos, o sea 43, pero para decretarse debería ser ratificada por la siguiente Asamblea Legislativa (2024-2027) con el voto de los dos tercios (56) de los diputados electos. Es decir, dado que el cambio no se lograría de inmediato, Bukele no podría reelegirse en 2024.

El abogado Eduardo Escobar, de la ONG Acción Ciudadana, explicó a la AP que “nuestra Constitución tiene claramente establecido que no se puede reformar lo que tiene que ver con la alternancia en el ejercicio de la presidencia, es decir, es un tema que no puede ser abordado en un proceso de reforma constitucional”.

Por otra parte, una sentencia de la Corte Suprema reitera que la reelección presidencial en El Salvador es posible sólo después de dos periodos presidenciales de cinco años sin haber ejercido dicho cargo.