Un "Paraíso Verde" intenta introducir la agricultura hidropónica en Libia

Bajo una estructura metálica cubierta con una lona amarilla, Siraj y su socio Mounir inspeccionan cada mañana sus lechugas cultivadas sin utilizar suelo agrícola con la técnica de la hidroponía, una innovación en Libia, donde la agricultura convencional tiene dificultades para satisfacer la demanda.

El equipamiento del "Paraíso Verde" --el nombre que recibe el proyecto lanzado hace unos meses por los dos empresarios libios-- es algo rudimentario, con cuchillos de cocina, vasos de plástico perforados utilizados como macetas y tubos de PVC comprados en tiendas de bricolaje.

Pero eso no impide que las lechugas crezcan. Sus largas raíces blancas se alimentan de agua llena de nutrientes y oxígeno.

La hidroponía es un sistema de cultivo sobre un sustrato neutro e inerte (como arena  o bolas de arcilla). Este sustrato se riega regularmente con una solución que aporta sales minerales y nutrientes esenciales a las plantas.

En la pequeña localidad de Al-Qouwea, a 40 km al este de la capital, Trípoli, los jóvenes socios trabajan en su proyecto: un invernadero de 90 m2 en forma de túnel, rodeado por un muro de hormigón e instalado en un terreno sin cultivar.

Su ambición es generalizar la hidroponía, que "garantiza un buen rendimiento en pequeñas superficies", con cultivos sin pesticidas y bajo consumo de agua, explica Siraj, de unos 20 años, a la AFP.

Este tipo de agricultura esta todavía en sus inicios en Libia. Pero para un país con un "clima desértico y árido" en más del 90% de su superficie, la idea podría llevar hacia la autosuficiencia alimentaria, se esperanza el ingeniero agrónomo.

- Falta de agua -

La agricultura sigue siendo marginal en Libia, donde la economía está dominada por el peso de los hidrocarburos y las tierras cultivables apenas representan el 3% de la superficie.

Y esta cifra podría descender aún más: la estrecha franja de tierras agrícolas fértiles del norte, en la costa mediterránea, está sufriendo las consecuencias de una urbanización muy rápida.

Otro problema es la falta de agua allí donde la agricultura, que depende del riego, más la necesita.

El llamado Gran Río Artificial, un proyecto faraónico concebido y ejecutado por Muamar Gadafi hace más de 30 años, lleva agua potable desde las capas freáticas del sur hacia las ciudades costeras del norte, donde viven la mayoría de los libios.

Pero esta fuente de agua dulce no es inagotable y la red del Gran Río se vio gravemente dañado por los combates de la última década en Libia.

En este contexto, Siraj y su socio Mounir siguieron un curso de formación en hidroponía en Túnez hace dos años.

"Cuando volvimos, era imperativo ponerse manos a la obra. Empezamos con unas pocas verduras en casa y nos sorprendió el entusiasmo de la gente", dice Siraj.

El "Paraíso Verde" ha empezado a vender sus lechugas en algunas tiendas cercanas, pero la producción es aún muy limitada.

- "Paciencia" -

En teoría, la hidroponía puede garantizar mayores rendimientos y beneficios que la agricultura convencional, propensa a los vaivenes del clima, la escasez de agua y la contaminación por el uso no regulado de pesticidas.

"Seguiremos desarrollándola [la hidroponía] y mejorando la calidad de los productos" dice Siraj, mientras mide cuidadosamente la acidez del agua que alimenta a las jóvenes lechugas.

"Los consumidores libios ya no quieren productos saturados de pesticidas, sino productos ecológicos", afirma, aunque en realidad los productos hidropónicos, insípidos según sus detractores, no suelen llevar la etiqueta de ecológicos.

Pero todavía hay muchos obstáculos: "es complicado y muy caro" conseguir que los equipos y productos necesarios para el cultivo hidropónico lleguen a Libia, un país que intenta pasar página de una década de caos. Y estos gastos se reflejan en los precios de los productos, que duplican los producidos en el campo.

"Tienes que ser paciente y creer en tu idea", dice Siraj, optimista.

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