Adoquines y cócteles molotov en un Belfast en tensión por el Brexit

Policía y manifestantes volvieron a enfrentarse con adoquines, cócteles molotov y cañones de agua en la noche del jueves al viernes en Belfast, donde el Brexit hace tambalearse el frágil equilibrio entre comunidades.

Cientos de jóvenes y adolescentes se reunieron desde primera hora de la tarde del jueves en un distrito del oeste de la ciudad, que vive tensiones políticas y relacionadas con el Brexit.

Algunos habían apilado ladrillos en un carrito de supermercado, indicó un reportero de la AFP. Los residentes se mostraron reacios a hablar.

Con máscaras y capuchas, catapultaron piedras, ladrillos, petardos y botellas hacia las barricadas levantadas por las fuerzas antidisturbios con ayuda de sus vehículos Land Rover blindados.

Un espeso humo negro se elevó en algunos lugares tras la explosión de cócteles molotov.

La policía, armada con porras y escudos, hizo retroceder a los alborotadores, mientras los residentes observaban desde sus ventanas.

La policía utilizó un gran cañón de agua cuando un grupo de hombres intentó romper la barricada con un coche.

Por medio de altavoces, la policía pidió a los manifestantes que se dispersaran o serían detenidos: "Se podrá utilizar la fuerza", advirtió una voz femenina por el micrófono.

La policía también había intentado apelar a personas influyentes de la comunidad para disuadir a los residentes de unirse a los disturbios.

Varias decenas de hombres y mujeres de edad avanzada se reunieron el jueves cerca de los lugares de la violencia del día anterior, impidiendo que los alborotadores se acercaran o apagando un fuego cercano.

La violencia de los últimos días ha dejado ya más de 50 policías heridos y hace resurgir el fantasma de las tres décadas sangrientas de los llamados "troubles", los enfrentamientos entre republicanos, principalmente católicos partidarios de la reunificación con Irlanda, y unionistas protestantes, que dejaron 3.500 muertos.

- "Traición" de Londres -

La semana pasada, la violencia estalló primero en la ciudad de Londonderry, antes de extenderse a una zona lealista de Belfast y a sus alrededores durante el fin de semana de Pascua.

El Brexit ha alterado el delicado equilibrio de la provincia, obligando a introducir controles aduaneros entre el Reino Unido y la Unión Europea.

Estos controles, destinados a evitar el retorno de una frontera física entre la provincia británica y la República de Irlanda, miembro de la UE, se llevan a cabo en los puertos norirlandeses.

A pesar de un periodo de gracia para permitir que las empresas se adapten, los nuevos acuerdos están interrumpiendo los suministros y los unionistas los consideran una frontera entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña y una "traición" de Londres.

También hizo aumentar la tensión la decisión de las autoridades norirlandesas de no procesar a los dirigentes del partido republicano Sinn Fein que habían asistido al funeral de un antiguo líder paramilitar a pesar de las restricciones del coronavirus.

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