Adalid de la lucha contra la homofobia en Italia por un beso

El joven nicaragüense Jean Pierre Moreno posa para la agencia EFE en Roma, Italia. EFE/Mercedes Ortuño Lizarán
El joven nicaragüense Jean Pierre Moreno posa para la agencia EFE en Roma, Italia. EFE/Mercedes Ortuño Lizarán

Roma, 27 mar (EFE).- Tras ser agredido por besarse con su pareja en el centro de Roma, el joven nicaragüense Jean Pierre Moreno se ha convertido, un mes después y "sin buscarlo", en adalid de los derechos LGTBI en Italia, donde la tramitación de la ley contra la homofobia permanece estancada en el Parlamento.
Moreno había estado celebrando su 23 cumpleaños y volvía a casa la noche del 26 de febrero con su novio y un amigo cuando un hombre "atravesó las vías del tren, arriesgando su propia vida, solo para lograr su objetivo": golpear a la pareja, que acababa de besarse, relata el joven en una entrevista con Efe.
"Al otro lado del andén (de la estación romana de Valle Aurelia) había un tipo que comenzó a decirnos cosas, acusaciones homófobas. Lo ignoré, pero él se molestó más y empezó a ser más agresivo", explica Moreno, quien, "por intuición" y presagiando que el hombre -ya identificado por la policía- se volviera aún más violento, pidió a su amigo que grabara la escena con el móvil.
No había pasado ni un minuto de aquello y el agresor, un romano de 31 años, ya había cruzado las vías del tren para golpear a Moreno y a su novio.
Todo quedó grabado en un vídeo que se ha hecho viral en Italia gracias a su publicación el 22 de marzo -casi un mes después de la agresión- en la página de la asociación Gaynet, de la que Moreno es socio. Las reacciones de condena no se hicieron esperar.
Entre los mensajes, algunos de importantes figuras políticas italianas de todos los colores: desde la líder de la formación ultraderechista Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, hasta el diputado del progresista Partido Demócrata Alessandro Zan, impulsor de la ley contra la homofobia que espera aún su aprobación definitiva en el Parlamento.
Moreno agradece el apoyo, pero urge a los políticos a sacar adelante la disposición: "Yo le diría a Giorgia Meloni, como a otros personajes, que haga instrospección y vote la ley porque realmente es una tutela para los ciudadanos".
La ley Zan se aprobó en la Cámara de los Diputados con 265 votos a favor y 193 en contra el pasado 4 de noviembre. Desde entonces espera la luz verde del Senado.
La norma supondrá, entre otras medidas, la modificación del Código Penal para incluir la agravante por discriminación por motivos de sexo, género, orientación sexual o identidad de género, y también de discapacidad.
"Ya son más de 27 años que esta iniciativa de ley se viene retrasando, y no podemos seguir así. Italia es uno de los países fundadores de la Unión Europea, que ahora se declara un espacio seguro para las personas LGTBI. Pero no lo es. No lo es porque no existe esta ley", argumenta Moreno.
Su deseo es que las futuras generaciones sepan que agresiones como la que él sufrió son "un crimen" que debe castigarse para dejar de "normalizar este tipo de acciones contra las personas homosexuales, transgénero, bisexuales, etcétera".
Aunque su historia haya relanzado la petición de la ley Zan en Italia y haya provocado la convocatoria de una protesta hoy en Roma bajo el lema "Bacio chi me pare" ('Beso a quien me apetece'), Moreno no se considera un activista, sino "un ciudadano más, involucrado con organizaciones y asociaciones" por los Derechos Humanos.
La más importante para él es SOSNicaragua-Europa, desde la que opositores del Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo "visibilizan la situación de Nicaragua para tener más efecto en los entes internacionales", explica.
Moreno, que se define como "un refugiado en Italia", cuenta que escapó de su país hace tres años, en 2018, cuando estalló la crisis sociopolítica que, según el Colectivo de Derechos Humanos de Nicaragua, se ha cobrado la vida de 328 personas y ha causado más de 5.000 heridos.
Después de haber vivido también "momentos de microrracismo", Moreno se muestra "orgulloso" de haberse convertido, aunque por casualidad, en un nuevo altavoz por los derechos del colectivo LGTBI en Italia.
Mercedes Ortuño Lizarán