Los aficionados libios se reencuentran con su selección tras siete años

"El ambiente era una fiesta", sonríe Hani, un cuarentón de Bengasi, segunda ciudad de Libia. Tras un largo embargo futbolístico, la selección nacional disputó este jueves su primer partido internacional en casa desde hace siete años.

"Esto nos da esperanza. Tenemos mucha necesidad de estos momentos de alegría", añade este aficionado, con una fina barba y las gafas de sol en la cabeza.

- Dura derrota ante Túnez -

Tras una interminable ausencia, está "contento" de ver a los 'Caballeros del Mediterráneo' (sobrenombre de la selección de Libia), dirigidos por el montenegrino Zoran Filipovic, jugar de nuevo en un estadio del país.

Poco importó la dura derrota ante el vecino Túnez (5-2), sinónimo de no lograr la clasificación para la próxima Copa de África, en Camerún en enero.

Túnez ya se había clasificado antes de jugar este partido.

El estadio de Bengasi (este del país), cuna de la revolución de 2011, fue la sede de este primer partido desde que se levantara la prohibición impuesta por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), de jugar en casa por razones de seguridad, en un momento en el que Libia intentar pasar página tras una década de caos.

Desde el comienzo de la segunda guerra civil libia en 2014, los clubes del país así como la selección han disputado sus partidos internacionales en el extranjero, principalmente en Egipto o Túnez.

Castigado por las divisiones tras la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011, este país norteafricano acaba de dotarse, tras un proceso liderado por la ONU, de un gobierno unificado encargado de llevar a cabo la transición hasta unas elecciones nacionales a finales de diciembre.

En este contexto la CAF anunció a finales de febrero el levantamiento de las restricciones.

"Ahora tenemos que continuar demostrando que nuestros estadios son seguros", señaló el nuevo primer ministro, Abdelhamid Dbeibah, encargado de liderar la transición hasta las elecciones nacionales de finales de diciembre.

El propio Dbeibah había dirigido al club Al-Ittihad, de Trípoli, tras la revuelta de 2011.

A la espera de que vuelvan los espectadores al estadio -el partido se desarrolló sin público debido a las restricciones sanitarias-, numerosos aficionados acudieron a los cafés que lo emitieron. Como un grupo situado a los pies de un imponente palacio otomano, en el centro de Bengasi.

- 'Prueba de nuestra cohesión' -

"Ver al equipo nacional jugar en nuestro suelo nos hace olvidar las guerras y nos da energía positivo", señala uno de estos hinchas. "Es una buena noticia para todo Libia, además el equipo ha jugado bien", añade su compañero.

En Trípoli, la capital, el partido fue emitido en una pantalla gigante instalada en la Plaza de los Mártires, una gran explanada rodeada de edificios de arquitectura italiana en el corazón de la capital, antes conocida como 'Plaza Verde', donde Gadafi solía pronunciar sus discursos.

"Hemos echado mucho de menos los partidos internacionales", señala Hafed, un vecino de la capital de 62 años.

"La palabra nacional toma todo su sentido hoy porque estamos cansados de divisiones", añade.

"Es un evento importante, señala Adel, también de Trípoli. "Ver jugadores seleccionados procedentes de diferentes regiones, ciudades o comunidades libias es una prueba de nuestra cohesión", concluyó.

bur-hme/pm/dr