Enviado de ONU insta a rebeldes hutíes a cesar ataque contra bastión del gobierno en Yemen

El ataque a la ciudad de Marib en el norte de Yemen por parte de los rebeldes hutíes "debe cesar", dijo el jueves ante el Consejo de Seguridad de la ONU el enviado para este país, Martin Griffiths, advirtiendo de un desastre humanitario.

"Pone en peligro a millones de civiles, especialmente con los combates que llegan a los campos de desplazados internos", agregó durante una videoconferencia del Consejo de Seguridad dedicada a Yemen.

"La búsqueda de ganancias territoriales por la fuerza amenaza las perspectivas del proceso de paz".

Los hutíes, respaldados por Irán, reanudaron este mes su ofensiva para tomar Marib, en una zona rica en petróleo y ubicada unos 120 km al este de la capital Saná, en manos rebeldes.

La pérdida de Marib puede significar un duro golpe para el gobierno de Yemen, que cuenta con el respaldo de una coalición encabezada por Arabia Saudita, y también una catástrofe para la población civil, incluidos cientos de miles de desplazados en campos de refugiados en esa región.

"Para aprovechar la ocasión de revitalizar el proceso político, las partes deben acordar inmediatamente un alto el fuego a nivel nacional que detenga todas las formas de lucha", dijo Griffiths.

Tim Lenderking, recientemente nombrado enviado especial de Estados Unidos para Yemen en el marco del impulso del gobierno del presidente Joe Biden para poner fin a la guerra en ese país, también instó esta semana a los rebeldes hutíes a detener su avance.

El ataque a Marib podría "empujar a una infraestructura humanitaria ya muy exigida más allá de un punto de ruptura", dijo Lenderking a los periodistas en Washington después de un viaje a la región.

Se desconoce el balance de la batalla de Marib, pero hay informes de centenares de muertos.

Hasta principios de 2020, Marib se había convertido en un santuario para muchos, pues había logrado escapar a lo peor del conflicto de seis años en Yemen.

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