EEUU: para los demócratas urge reformar el sistema electoral

Luego de un agitado período postelectoral y de un letal asalto al Capitolio de Estados Unidos, los demócratas planean actuar rápidamente en una propuesta de ley del nuevo Congreso para fortalecer las bases de la democracia estadounidense, argumentando la necesidad de estándares electorales federales y otras reformas.

Los estados han tenido desde hace tiempo reglas diferentes y contradictorias para la realización de elecciones, pero la elección de 2020, que incluyó cambios forzados por la pandemia para facilitar el sufragio y entonces un aluvión de demandas por el entonces presidente Donald Trump y sus aliados, resaltó las diferencias entre los estados: “Las boletas por correo ¿deben llegar para el Día de la Elección o simplemente deben tener el matasellos para entonces? ¿Está permitido votar en ausencia para todos o solamente para aquellos con una excusa? ¿Puede uno registrarse para votar el mismo día o solamente por adelantado?

Los demócratas, reafirmando la autoridad constitucional para fijar la fecha, el sitio y la manera de las elecciones federales, quieren reglas nacionales que dicen van a hacer la votación más uniforme, accesible y justa en todo el país. La propuesta haría obligatorio aceptar la votación adelantada, registros el mismo día y otras reformas que según los republicanos son extralimitaciones federales.

“Hemos visto literalmente un ataque a nuestra democracia”, dijo la Senadora demócrata Amy Klobuchar, en referencia al asalto del 6 de enero al Capitolio. “No puedo pensar en un momento mejor para iniciar una reforma democrática”.

La legislación introducida inicialmente hace dos años, llamada For the People Act (Ley para el Pueblo), daría además a comisiones independientes la tarea de trazar distritos congresionales, requeriría que los grupos políticos revelaran sus donantes de grandes sumas, crearía requerimientos de reporte para anuncios políticos en internet y obligaría a los presidentes a revelar sus declaraciones fiscales.

La posición republicana fue intensa durante la sesión previa. Entonces, el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell la llamó la “Ley de Protección de los Políticos Demócratas” y dijo en un editorial que los demócratas buscaban “cambiar las reglas de la política estadounidense para beneficiar a un partido”.

Aunque los demócratas controlan el Congreso por primera vez en un decenio, la suerte de la iniciativa depende de si se puede convencer a suficientes republicanos para que reconsideren una propuesta que han rechazado reiteradamente. Si no, los demócratas pudieran decidir que ya es hora de dar un paso extraordinario y difícil: eliminar el “filibusterismo”, un procedimiento dilatorio del Senado usado frecuentemente por el partido en la minoría para bloquear propuestas de la mayoría bajo reglas que requieren 60 votos para aprobar una legislación.

Los partidarios dicen que la propuesta de ley es la iniciativa electoral más significativa desde la Ley del Derecho al Voto de 1965. Los representantes demócratas prometieron hace dos años dar prioridad a la propuesta y este mes la reintrodujeron como “H.R. 1”, resaltando su importancia para el partido.

“La gente solamente quiere poder depositar su voto sin que sea un calvario”, dijo el representante demócrata John Sarbanes, que es el principal patrocinador de la medida en la cámara baja. “Es increíble que en Estados Unidos aún tenga que maniobrar en una pista de obstáculos para llegar a la urna”.

Con los planes actuales, la Cámara de Representantes debatiría la propuesta posiblemente en la primera semana de febrero. La Comisión de Reglas del Senado consideraría entonces una propuesta asociada en la cámara alta y una votación de desempate allí pudiera permitir que la iniciativa fuera al pleno del Senado probablemente en febrero, dijo Klobuchar, que se espera sea la próxima presidenta de la comisión.

Una votación pronta sería algo notable, teniendo en cuenta que el Senado casi seguramente estará lidiando con el juicio político de Trump, la confirmación de nominados del presidente Joe Biden al gabinete y otra ronda de asistencia social para enfrentar las secuelas de la pandemia.

Aunque los estados han tenido desde hace mucho tiempo procedimientos diferentes de votación, la elección de noviembre de 2020 evidenció cómo la variabilidad puede ser usada para sembrar dudas sobre los resultados. Los partidarios de la propuesta, entre quienes están organizaciones de derechos civiles y electorales, mencionaron decenas de demandas preelectorales que cuestionaron las reglas de procedimiento, como la de si las boletas con matasellos del Día de la Elección debían ser contadas.

Apuntaron además a los litigios tras la elección iniciados por Trump y sus aliados para tratar de anular millones de votos legítimos. Muchas de esas demandas se enfocaron en cambios electorales que buscaban facilitar el proceso de votación. Entre esos cambios está una ley aprobada antes de la pandemia por la legislatura de Pensilvania, controlada por los republicanos, para hacer las boletas de voto en ausencia disponibles para todos los votantes registrados que las solicitaran.

Funcionarios del gobierno y electorales han descrito reiteradamente la elección como la más segura en la historia de Estados Unidos. Incluso el exsecretario de Justicia Bill Barr, aliado de Trump, dijo antes de dejar el puesto que no hubo evidencia de un fraude que hubiera cambiado el resultado.

“La estrategia de mentir sobre un fraude electoral, deslegitimizar el resultado y tratar de suprimir votos ha sido desenmascarada como el ataque ilegítimo a nuestra democracia que realmente es y creo que eso abre más puertas a una conversación real sobre cómo arreglar nuestro sistema de votaciones y eliminar ese cáncer”, dijo Wendy Weiser, directora del Programa de Democracia en el Brennan Center for Justice, un instituto de políticas públicas.

Junto con la ley de reforma electoral, la cámara baja introdujo hace dos años una propuesta relacionada, conocida como John Lewis Voting Rights Advancement Act (Ley John Lewis de Avance del Derecho al Voto), en honor al congresista y luchador por los derechos civiles. Se espera que los representantes demócratas la reintroduzcan luego que también quedó varada en el Senado.

Esa medida restauraría una cláusula clave de la Ley de Derecho al Voto que desató un examen federal de cambios electorales en ciertos estados y distritos. Un fallo de la Corte Suprema de 2013 suspendió el método utilizado para identificar jurisdicciones sujetas a la cláusula, que ha sido usada para proteger los derechos al voto en lugares con antecedentes de discriminación.

En general, las autoridades electorales estatales han estado recelosas de los requerimientos federales electorales, pero aquellos funcionarios en estados gobernados por demócratas han estado más receptivos y quieren asegurarse de que el Congreso provea dinero para ayudarles a mejorar sus sistemas, algo que la propuesta incluye.

“Si sigues creyendo en lo que aprendimos en las clases de secundaria sobre el gobierno, que la democracia funciona mejor cuando participa la mayor cantidad de personas elegibles, esas son reformas con sentido común”, dijo Alex Padilla, un demócrata que supervisó las elecciones en California antes de ser nombrado para completar el término senatorial de la vicepresidenta Kamala Harris.

Pero funcionarios republicanos como el secretario de Estado de Alabama John Merrill siguen oponiéndose. Merrill dijo que el papel del gobierno federal es limitado y que los estados deben tener la autoridad para innovar e implementar sus propias reglas de votación.

“Esas decisiones les corresponden a los estados y creo que los estados son los que deben determinar el curso de sus acciones”, dijo Merrill, agregando que Alabama aumentó el registro de votos y la participación en las urnas sin implementar una votación adelantada.

“Decir que todo debe ser uniforme, simplemente no es Estados Unidos”, dijo.

En el Senado, la interrogante clave es si existe suficiente respaldo republicano para elementos de la reforma que buscan persuadir a los demócratas a que separen ciertas partes de la medida en una legislación menor. Por ahora, los demócratas dicen que quieren una votación sobre todo el paquete en el pleno.

Edward B. Foley, experto de ley electoral en la Universidad Estatal de Ohio, dijo que los demócratas deberían considerar reformas más limitadas que puedan conseguir respaldo bipartidista, advirtiendo que avanzar demasiado pronto en una propuesta amplia pudiera alienar a los republicanos.

“Me parece que en este momento de la historia de Estados Unidos, que es un momento precario, el instinto adecuado sería una suerte de bipartidismo para reconstruir una posición común, en lugar de “nosotros ganamos, ustedes perdieron”, dijo Foley.

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Cassidy reportó desde Atlanta.