Muchos mueren sin atención y en sus casas en la Amazonía brasileña, agobiada por el coronavirus

Por Bruno Kelly y Gabriel Araujo

MANAOS, 13 ene (Reuters) - Shirlene Morais Costa murió el lunes en su casa en la ciudad brasileña de Manaos, probablemente víctima de una nueva ola devastadora de COVID-19 que ha regresado a la ciudad norteña, aislada en lo profundo de la selva amazónica.

La mujer de 53 años fue al hospital con tos y fiebre, ambos síntomas del coronavirus, pero fue enviada a casa, según su padrastro, Esteliano Lopes Filho, de 74 años.

"Su muerte fue rápida (...) Llamamos a la ambulancia, pero sólo llegó después de su muerte", dijo. "Estamos viendo una muerte tras otra (...) Es realmente una terrible calamidad".

Brasil tiene el segundo brote de coronavirus más mortífero del mundo después del de Estados Unidos, y Manaos fue una de las primeras ciudades brasileñas en quebrarse bajo una espiral de decesos y casos durante la primera ola de la pandemia el año pasado.

Tantos fueron los infectados que algunos científicos pensaron que la ciudad de 2 millones de personas podría haberse acercado a la inmunidad de rebaño. Pero esa proyección ha demostrado estar muy lejos de la realidad.

El estado de Amazonas, donde casi 6.000 personas han muerto por COVID-19, está sufriendo ahora una devastadora segunda ola que está llevando a los servicios de emergencia a un punto crítico. Muchas personas, como Morais Costa, están muriendo en casa.

Las camas para los pacientes de COVID-19 en el estado alcanzaron una tasa de ocupación de más del 98% esta semana, según datos del departamento de salud del estado de Amazonas. La ocupación en las instalaciones temporales que proporcionan ayuda a los casos críticos para su posterior remisión a otros puntos de la red de salud fue del 131%.

Actualmente, hay 1.391 pacientes hospitalizados con COVID-19 en el estado, además de otras 603 personas hospitalizadas con casos sospechosos, según los datos.

La semana pasada, se colocaron contenedores refrigerados fuera de los principales hospitales de Manaos por primera vez desde el punto álgido de la pandemia en abril. Los contenedores se usan para almacenar los cuerpos ya que los servicios de salud y funerarias de la ciudad están nuevamente saturados. (Editado en español por Javier López de Lérida)