Pipetas y papillas: cómo suministrarle medicación a un niño

ILUSTRACIÓN - Mezclar una medicina amarga en una cucharada de postre dulce ayuda a que el niño pequeño ingiera el medicamento. Foto: Andrea Warnecke/dpa
ILUSTRACIÓN - Mezclar una medicina amarga en una cucharada de postre dulce ayuda a que el niño pequeño ingiera el medicamento. Foto: Andrea Warnecke/dpa

Las medicaciones no suelen ser del agrado ni de adultos ni de niños. Los más pequeños a veces incluso se niegan a abrir los labios para dejar pasar siquiera la punta de una cuchara. Pero los padres pueden disimular el sabor de los medicamentos mezclándolos por ejemplo con alguna papilla.

Los especialistas recomiendan que los padres, antes de dar ese paso, se asesoren con su pediatra o farmacéutico sobre qué alimentos son más apropiados para estos fines.

Pueden utilizar una jeringa pequeña, sin aguja, o una pipeta. Para que el niño abra la boca, se lo puede acariciar suavemente en una mejilla.

La jeringa se coloca entonces a un costado de la boca y el contenido debería fluir en la zona baja del interior de la mejilla, en lo posible, evitando tocar la lengua para que el niño no perciba el sabor de la medicación. Una caricia debajo del mentón puede favorecer la deglución.

Si se trata de un medicamento que puede ser suministrado antes de una comida, puede ser un buen momento para que el pequeño esté más dispuesto a abrir la boca.

Lo que sí queda totalmente descartado es colocarle la medicación directamente en la garganta, ya que podría ahogarse.

Los niños que ya están en edad escolar suelen entender por qué deberían tomar alguna medicación si sus padres le dan una explicación sencilla. Además, también existe la posibilidad de que sume puntos y luego reciba algún tipo de premio por no haber hecho ningún berrinche a la hora de tomar los medicamentos.

Independientemente de la edad que tenga, cuando un niño toma la medicación, merece un buen elogio.

dpa