La huerta en casa: cómo plantar para poder cosechar

Ein Bauerngarten aufgenommen am 07.07.2018 in Frankenberg. Foto: Robert Guenther
Ein Bauerngarten aufgenommen am 07.07.2018 in Frankenberg. Foto: Robert Guenther

"La planificación es la clave del éxito", aseguran los que saben cómo es tener una huerta en casa. Porque si toda la siembra crece y desborda los canteros en la primavera, no hay jardinero que dé abasto con el trabajo y pueda aprovechar todo lo que de pronto se puede cosechar.

¿Cuál es el momento ideal para armar un plan? "Siempre es momento", asegura Mechtild Ahlers, que se dedica a esta noble tarea en Alemania.

"Ni bien siento ganas de plantar algo, hago un plan. Es más, lo ideal es apuntar todo como si fuese una lista de supermercado", dice Ahlers. "Una vez que está escrito, imposible olvidarlo", recomienda.

Suelo, ubicación, tipo de planta

Antes de echarse a sembrar es decisivo observar en detalle las condiciones del terreno a disposición. El tipo de suelo y la ubicación son sumamente importantes. Tan importantes como la información sobre lo que se quiere plantar, sean verduras, frutas, hierbas o incluso plantas decorativas.

Pero la primera pregunta antes de comenzar es: ¿Cuánto tiempo puedo dedicarle al trabajo en la huerta? Una vez respondidos todos estos interrogantes, es hora de empezar.

"Dibujar un plano del jardín es una opción maravillosa para describir cómo son las características en cada zona", dice Sandra von Rekowski, que forma parte de una organización alemana a la que pertenecen 1.400 comunidades de huertas.

Von Rekowski recomienda utilizar símbolos para marcar en el plano los diversos tipos de suelo y de luz para luego decidir qué plantas van dónde en función de esas características.

Planificación y productividad en el mediano plazo

Tener un dibujo de la huerta y actualizarlo año tras año ayudará a mejorar la productividad del terreno en el tiempo.

"Para evitar las malas cosechas es fundamental tener en cuenta una regla básica: el cultivo de algunos grupos de plantas que podrían ser denominados como críticos, ya sean coles, rabanillos u otras crucíferas, debería repetirse sólo cada cuatro años en el mismo sitio", explica Ahlers.

"Por lo general, no podemos recordar si en un sitio determinado hubo papas o brócoli hace tres años", advierte la experta, que por eso reivindica los apuntes de jardín.

En caso de contar con un espacio muy reducido, la especialista recomienda cultivos que no presenten este tipo de problemas, como las lechugas, las hierbas, los tomates, los pepinos y los calabacines.

Recomendación para principiantes: alternar plantas que requieran un suelo con gran contenido de nutrientes con plantas que precisen pocos nutrientes en dos superficies de tamaño idéntico. "Lo ideal sería tener cuatro superficies de alternancia, pero no siempre es posible", admite.

Entre las plantas que requieren muchos nutrientes están aquellas que producen verduras sobre la superficie, como ser tomates, pepinos, coles y calabacines.

Aquellas plantas que generan frutos por debajo de la tierra, como zanahorias, puerro y rábanos, suelen requerir menos nutrientes. "En esos casos podemos colocar la mitad de cantidad de abono", explica Ahlers.

Planificar el éxito

Von Rekowski también recomienda planificar al detalle los cultivos de un mismo año, tanto para no olvidar la siembra de algunas plantas a tiempo como para aprovechar los efectos positivos de la sucesión de tipos de cultivo y de rotación de semillas.

"Plantar en forma simultánea varios tipos de cultivos en una misma zona genera una buena alternancia en la huerta. Incluso hay plantas que se interrelacionan de un modo positivo y otras, que no se llevan nada bien."

Los arbustos: onda silvestre y fácil de cuidar

Los canteros de arbustos y matas dan mayor libertad porque pueden tener un aspecto más silvestre. Así todo, no significa que no haya que tener cierto plan para este sector. Von Rekowski recomienda colocar los arbustos que crecen poco delante "y cuanto más crezcan, mejor plantarlos en las hileras de atrás".

Si es poco el tiempo que se le puede dedicar a la zona, la experta recomienda optar por arbustos silvestres. "Los arbustos con tallos colmados de flores requieren mayores cuidados, abono, poda, tutores y otras medidas de protección", advierte.

Mirar qué hizo el vecino

En el caso de los frutales, la planificación también es esencial, asegura la especialista, apuntando que la ubicación es crucial para que los frutales se den bien.

"Corregir la ubicación de un frutal a posteriori demanda muchísimo trabajo", alerta. "Echar un vistazo al jardín del vecino puede ayudar a saber qué se da bien y qué no crece tanto", aconseja von Rekowski.

El plan, además, ayudará a no perder de vista la superficie de la que puede disponer cada planta incluso con el correr de los años. "Vale la pena informarse sobre los diversos tipos de frutales antes de comprarlos y evitar que la incorporación impulsiva de un árbol luego exceda las capacidades del lugar", dice la experta.

Dependiendo de las condiciones climáticas de cada región, pueden elegirse hierbas y flores que se reproduzcan solas en el jardín. Según Von Rekowski, es una característica digna de aprovechar.

"Por suerte el jardín no es un sitio en el que uno quiera lograr un rendimiento máximo como en el campo de un agricultor. Es un espacio verde, cambiante, que depara sorpresas y aprendizajes año tras año para quienes lo cuidan", reflexiona la especialista.

dpa