La crisis del Golfo centrará próxima cumbre del Consejo de Cooperación

La crisis que enfrenta a Catar con tres países del Golfo y Egipto parece estar en vías de solución en vísperas de la cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que se reúne el martes en Arabia Saudita.

En junio de 2017, el reino saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto rompieron relaciones con Catar, al que acusaban de estar en sintonía con Irán y de apoyar a los Hermanos Musulmanes --considerados "terroristas" por El Cairo--, así como a los grupos yihadistas del Estado Islámico y Al Qaida, lo que refuta Doha.

La ruptura estuvo acompañada por medidas económicas como el cierre de las conexiones aéreas y marítimas con Catar y de la única frontera terrestre del emirato (con Arabia Saudita).

Para restablecer relaciones, los cuatro países tienen una lista de 13 exigencias, entre ellas, el cierre de la cadena de televisión Al Jazeera, conocida por sus aceradas críticas a algunos regímenes árabes, y una base turca.

Pero Catar ve en esas condiciones una violación de su soberanía.

Washington ha presionado para que se levante lo que Catar tilda de "bloqueo" e insiste en la importancia de la unidad del Golfo ante Irán, rival regional de Arabia Saudita, aliada asimismo de Estados Unidos.

- Presión estadounidense -

Por iniciativa del presidente Donald Trump, la administración estadounidense ha realizado una campaña de "presión máxima" sobre Teherán tras la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní en 2018.

El consejero estadounidense para la Seguridad Nacional, Robert O'Brien, declaró en noviembre que para Washington es una prioridad que los aviones de Catar puedan sobrevolar Arabia Saudita.

A cambio, los analistas estiman que Catar podría moderar el tono de Al Jazeera con el rico reino petrolero vecino.

Estos temas estarán en la agenda de la cumbre del CCG que se realizará en Al-Ula, en el noroeste de Arabia Saudita.

Además del anfitrión, el CCG está integrado por Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Omán y Kuwait. Todos monarquías suníes que cuentan con un tercio de las reservas mundiales de petróleo.

El secretario general del CCG, Nayef Falah Al Hajraf, viajó el 30 de diciembre a Doha para abordar la crisis con el ministro de Relaciones Exteriores de Catar, Mohamed bin Abderrahman Al Thani.

"Anunciarán [durante la cumbre] el acuerdo temporal en presencia del emir [de Catar] que irá probablemente a la cumbre", vaticina Andreas Krieg, profesor adjunto del King's College de Londres.

El emir de Catar, jeque Tamim ben Hamad Al-Thani, ha sido oficialmente invitado pero todavía no ha indicado si viajará a Al-Ula.

Aunque fuentes políticas del Golfo señalan que un acuerdo sobre nuevas negociaciones y medidas de confianza están listos, no todos los países que se oponen a Catar estarían dispuestos a adherirse.

- Reticencias -

El Cairo y Abu Dabi han apoyado oficialmente las negociaciones, pero según una fuente saudita, Emiratos se resiste a ceder ante Doha.

El 22 de diciembre, su ministro de Relaciones Exteriores Anuar Gargash acusó a la prensa de Catar de "minar" los esfuerzos de reconciliación.

De hecho, en las últimas semanas varios incidentes han enfrentado a los guardacostas de Baréin y de Catar. Y Doha acusó a la aviación de guerra de Baréin de haber violado el espacio aéreo de Catar, en una carta al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

"Baréin actúa por procuración. Mientras emiratíes y saudíes se sienten obligados a ceder a la presión de Estados Unidos, pueden utilizar a Baréin como agitador para seguir mostrando su descontento con Catar", sostiene Krieg.

El 5 de diciembre, el ministro saudita de Relaciones Exteriores, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, aseguró, en una entrevista con la AFP, que una solución está próxima.

Kuwait, que dirige los esfuerzos de mediación, también declaró que todas las partes han manifestado su deseo de llegar a un "acuerdo final" en las recientes "negociaciones fructíferas", en las que participó Estados Unidos.

El CCG se creó en mayo del 1981, en plena guerra entre Irak e Irán, y dos años después de la Revolución Islámica en Irán, que hizo temblar a los estados sunitas del Golfo, ya que muchos tienen importantes poblaciones de confesión chiita, como Irán.

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