Impactos sociales y económicos golpean el plan de descarbonización de Chile

Fotografía de una de las centrales termoeléctricas a carbón a más de 1.500 kilómetros al norte de Santiago, una de las siete que se encuentran integradas dentro de la ciudad, el 12 de diciembre de 2020, en Tocopilla (Chile). EFE/Cristian Rudolffi
Fotografía de una de las centrales termoeléctricas a carbón a más de 1.500 kilómetros al norte de Santiago, una de las siete que se encuentran integradas dentro de la ciudad, el 12 de diciembre de 2020, en Tocopilla (Chile). EFE/Cristian Rudolffi

Santiago de Chile, 15 dic (EFE).- El plan de descarbonización elaborado por el Gobierno chileno para cumplir con las metas asumidas en el Acuerdo de París enfrenta críticas de distintas organizaciones, que reprochan la ausencia de una estrategia para amortiguar los impactos sociales y económicos.
En virtud de este plan, en cinco años Chile cerrará las primeras cinco de sus 28 termoeléctricas a carbón, industrias de las empresas Enel, AES Gener, Colbún y Engie, que aportan casi el 40 % de la generación eléctrica del país y emiten el 25 % del CO2 a nivel nacional.
"Hacia el año 2040, la matriz energética de nuestro país no tendrá generación eléctrica en base a carbón y, para el año 2050, Chile será un país carbono neutral, es decir, todo lo que emitimos será absorbido", dijo el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en junio de 2019.
Según el plan, el cierre de las termoeléctricas a carbón es voluntario y debe ser programado dentro del calendario establecido.
A más de 1.500 kilómetros al norte de Santiago, se encuentra la pequeña ciudad donde se inició este proceso de transición energética, Tocopilla, una localidad con poco más de 20.000 habitantes en la que es visible la carencia "de una estrategia integral que ayude a disminuir los impactos" que conlleva impulsar esta transformación "urgente", según organizaciones.
SIN ESTRATEGIA
Las autoridades chilenas recibieron en abril de 2019 un estudio del Ministerio de Medioambiente y Cambio Climático de Canadá en el que se describen todas las medidas recomendadas para disminuir los impactos de la transición energética en Tocopilla, proyectando el cierre de las seis centrales apostadas en su territorio.
Ya en 2019, dos chimeneas de la francesa Engie cerraron (U12 y U13) tras más de 60 años de faenas.
"Cumplieron su vida útil, era el cierre más obvio que podían hacer", comentó a Efe el exalcalde y actual vocero del movimiento Tocopilla Vuelve, Fernando San Román.
Con una tasa de desempleo cercana al 18 % y un promedio de pobreza multidimensional superior al nacional, Tocopilla se sitúa entre las comunas más postergadas del país.
El documento, titulado "Transición Económica para la comuna de Tocopilla en el marco del cierre de unidades de generación a carbón", propone políticas de corto y largo plazo para mitigar el desempleo, que golpearía a casi 2.000 personas, y fomenta un "cambio en la vocación productiva del territorio".
Traslado de trabajadores y jubilación anticipada acordada con los sindicatos, estímulos al emprendimiento, creación de programas de capacitación o vinculación de las demandas técnicas para la energía solar con las mallas educativas de los colegios son las medidas sugeridas por el estudio.
Sin embargo, salvo el traslado de trabajadores efectuado por la empresa Engie, a un año del cierre de las primeras chimeneas no existe avance en las medidas sugeridas.
"No ha habido un trabajo del Estado para tomar esta oportunidad y cambiar la vocación económica de Tocopilla", explicó San Román.
"La Transición Justa requiere que el Estado exija a las empresas tener un plan respecto a sus pasivos ambientales, hacer capacitaciones, planificar un giro económico de la comuna, que se tomen decisiones. Eso acá no está ocurriendo y Tocopilla se está dejando a su suerte", dijo por su parte a Efe la consultora de la organización Chile Sustentable, Pamela Poo.
El responsable de Energía de la Región de Antofagasta, Aldo Erazo, reconoció que la estrategia para iniciar la transición no se encuentra terminada y está en una "fase inicial", con talleres con los sindicatos y la sociedad civil.
La autoridad adelantó que este proceso es de carácter "participativo", ya que el borrador que emanará de las mesas de trabajo que deben ser constituidas será sometido a una "consulta pública".
PRIMERA "ZONA DE SACRIFICIO" EN CERRAR CENTRALES
Existen cinco "zonas de sacrificio" en Chile: Quintero-Puchuncaví, Coronel, Huasco, Mejillones y Tocopilla. Territorios con gran concentración de industrias contaminantes pegadas a la población, donde debe desarrollarse el cambio.
Para la ingeniera de Chile Sustentable, Claudia Fuentes, es clave que la transición de Tocopilla "se realice con responsabilidad y tiempos adecuados" por ser la primera en el país.
El proceso, dijo, será "mirado por las otras comunas para criticar o defender la descarbonización, como consecuencia de una buena o mala política de transición laboral, económica y social".
Habitar las "zonas de sacrificio" puede tener graves consecuencias para la salud de las comunidades; en ellas se han registrado episodios de intoxicación por residuos liberados al ambiente o varados en las playas, incluyendo niños y adolescentes.
Diecinueve de las 28 termoeléctricas a carbón se encuentran en ciudades del norte, específicamente Tocopilla, Huasco y Mejillones. Esas tres comunas fueron analizadas por la Universidad Católica en 2019 ya que, a diferencia de las otras, su parque industrial es únicamente en base a carbón.
En Tocopilla, arrojó el informe, existe un 172 % más de probabilidades de desarrollar tumores malignos, un 97 % más de aparición de enfermedades respiratorias crónicas y un 22 % más de probabilidades de morir.
Sebastián Silva