La policía tailandesa cita a doce líderes prodemocracia por crímenes de lesa majestad

Doce activistas del movimiento prodemocracia han sido citados por la policía y podrían ser acusados de lesa majestad, un hecho sin precedentes desde el inicio de la protestas que prevén una nueva manifestación el miércoles en Bangkok para denunciar la opacidad de las finanzas reales.

"Doce personas están citadas sobre la base del artículo 112 del Código Penal", informó la asociación de abogados tailandeses de defensa de los derechos humanos (TLHR).

La ley de lesa majestad, una de las más severas del mundo, castiga con hasta 15 años de cárcel cualquier insulto, crítica o difamación al rey o a un miembro de su familia. Desde 2018 no se había recurrido a ella.

"¿Qué significa, que la monarquía ha declarado una guerra total al pueblo?", se pregunta el líder Parit Chiwarak, llamado el "Pingüino", una de las doce personas en el punto de mira, en una conversación con la AFP.

"Una actitud así podría hacer que más gente salga a la calle", advierte.

El movimiento prodemocracia había previsto inicialmente marchar el miércoles hacia el Crown property bureau (CPB), que administra la fortuna real.

Para evitar eventuales enfrentamientos con los ultramonárquicos, al final decidió reunirse ante las oficinas del Siam Commercial Bank, uno de los mayores bancos del reino de los que el rey, a título personal, es uno de los principales accionistas.

Los manifestantes se muestran cada vez más virulentos con la realeza y demandan una reforma en profundidad, reclamando en particular el control de las gigantescas finanzas reales.

El rey Maha Vajiralongkorn hizo adoptar una ley que le da un poder absoluto sobre el CPB. Antes, el ministro de Finanzas se sentaba en el consejo, un paripé que hacía ver que el gobierno lo controlaba.

El CPB, que tiene ramificaciones en la construcción, banca, química, seguros e inmobiliario, no está obligado a publicar sus cuentas, pero los analistas estiman que administra entre 30.000 y 60.0000 millones de dólares en activos, lo que convierte a la monarquía tailandesa en una de las más ricas del mundo.

Tras cuatro meses de protestas, la tensión aumenta en Tailandia.

La semana pasada, la policía recurrió a cañones de agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes y seis personas resultaron heridas por bala, cuyo origen no está definido.

La respuesta de la autoridades también tiene lugar en el frente judicial: desde la primera manifestación del 18 de julio, al menos 174 personas han sido acusadas de "participación ilegal en una manifestación" y al menos 46 están acusadas de "sedición", un delito que puede acarrear siete años de cárcel, según el TLHR.

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