Expresidente Zuma conserva popularidad en Sudáfrica pese a los escándalos

Dieciséis acusaciones de fraude y un juicio por violación no han logrado acabar con la popularidad del expresidente sudafricano Jacob Zuma, al que vuelven a acorralar los escándalos que lo forzaron a renunciar en 2018, pero que sigue teniendo un fuerte apoyo y conserva su influencia.

Acusado de haber generalizado el saqueo masivo de bienes del Estado durante sus nueve años en el poder, Zuma también está acusado de haber recibido coimas en el marco de un enorme contrato de armamento con el grupo francés Thales.

A los 78 años, el excombatiente anti-apartheid se presentó finalmente la semana pasada delante de una comisión de investigación anticorrupción, aunque se fue exigiendo "imparcialidad".

El titular de la comisión, exasperado, pidió a la policía que investigue a Zuma.

Pero a pesar de sus múltiples escándalos, las apariciones de Zuma son saludadas habitualmente por un puñado de seguidores. Y en el histórico partido en el poder ANC (Congreso Nacional Africano), el exmandatario conserva una sólida red, indefectibles que se habrían beneficiado de sus chanchullos, según sus detractores.

"Conserva una suerte de influencia carismática", dice Richard Calland, autor de un libro sobre la era Zuma. "Manipular a la gente es una de sus técnicas de base como político", explica.

En febrero, simpatizantes vestidos de verde y amarillo, los colores del ANC, lo recibieron con cantos de liberación de la época del apartheid cuando bajó del avión de regreso de un viaje a Cuba.

Y el mes pasado en Johannesburgo, se hicieron presentes ante la comisión investigadora anticorrupción para protestar por haberlo citado.

- "Outsider" -

"Nunca vi una persona tan calumniada", asegura su amigo y exportavoz del ANC Carl Niehaus.

Es difícil medir la importancia de su base, pero incluso sus críticos reconocen la fuerza de sus orígenes y de su imagen para muchos sudafricanos.

Criado en un pueblo de la provincia de KwaZulu-Natal (este), autodidacta, hijo de un policía y una ama de casa, Zuma escaló hasta la cumbre del Estado sin pasar por la escuela.

Con cuatro esposas y una veintena de hijos, Zuma encarna también los valores familiares, algo apreciado en las zonas rurales.

"Para muchos, es un tradicionalista que triunfó", resume Amanda Gouws, politóloga de la Universidad de Stellenbosch.

"La mayoría de los sudafricanos saben lo que quiere decir ser un outsider, no tener los vínculos que hacen falta", explica Sithembile Mbete, profesora de la Universidad de Pretoria.

Sus partidarios destacan los aspectos positivos de su gobierno: enseñanza superior gratuita para los más pobres y acceso ampliado a los tratamientos contra el sida, entre otras medidas.

"Estaba en la calle, con los sindicatos y en las fábricas", señala Sipho Seepe, analista político oriundo de Soweto.

- Sector del ANC -

Pero su apoyo no se encuentra solo en las calles, ya que Zuma cuenta con seguidores en puestos claves del ANC.

Este "bando Zuma" critica abiertamente al actual presidente Cyril Ramaphosa y aviva las tensiones "entre bastidores", subraya Amanda Gouws.

Esta red "ladra más de lo que muerde", matiza Richard Calland. Pero "pueden obstaculizar, distraer. Tienen una capacidad de molestar (...) y oponen una resistencia a cada oportunidad".

¿Podrá Zuma apoyarse en sus seguidores para escapar a la justicia?

El expresidente ha demostrado ser un maestro en la utilización de la opinión pública para desacreditar los ataques en su contra. "Sabe que hacer ruido y retrasar los procedimientos (...) es una forma de evitar sentarse delante de un tribunal", explica Amanda Gouws.

Su proceso por corrupción ha sido postergado varias veces y la comisión anticorrupción tiene problemas para ponerle las manos encima.

De todos modos, y según varios expertos, Zuma se encuentra acorralado ya que los años de investigación comienzan a dar sus frutos.

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