La comunidad internacional promete fondos a Afganistán, pero bajo condiciones

La comunidad internacional prometió este martes transferir hasta 12.000 millones de dólares de ayuda a Afganistán de aquí a 2024, pero con la condición de preservar los logros democráticos y en particular los derechos de las mujeres, y reclamó el cese inmediato de la violencia.

"Los donantes prometieron más de 3.000 millones de dólares para el primer año del plan cuatrienal", entre 2021 y 2024, "con compromisos anuales que seguirán en ese mismo nivel año tras año, hasta totalizar 12.000 millones de dólares en cuatro años", declaró Ville Skinnari, el ministro finlandés de Cooperación, coorganizador con la ONU y las autoridades afganas de una conferencia telemática de donantes de dos días.

"Es una cantidad impresionante", comentó por su parte el ministro afgano de Relaciones Exteriores, Mohammad Haneef Atmar, que subrayó que era aún más generoso porque "todas estas naciones tienen sus propios desafíos que enfrentar", haciendo referencia a la pandemia de covid-19.

En la precedente conferencia en 2016 en Bruselas se prometieron en total 15.200 millones de dólares a Afganistán.

La representante de la ONU en ese país, Deborah Lyons, comparó los anuncios del martes a "un cálido abrazo" de Afganistán, pero advirtió que esta ayuda dependía de los resultados de un mecanismo de control anual para garantizar que es el pueblo afgano el que se beneficia de ella, en un país donde la corrupción es endémica.

La representante de Holanda fue más directa: "Nuestra contribución no es una carta blanca".

El gobierno afgano y los donantes firmaron un documento que detalla los compromisos precisos que Kabul debe adoptar.

Más allá de la ayuda financiera, todos los participantes en la conferencia de donantes, organizada el lunes y martes en Ginebra bajo auspicio de la ONU, tienen en mente las conversaciones de paz que se llevan a cabo en Doha entre las autoridades afganas y los talibanes.

Muchos temen que estos últimos, expulsados del poder en 2001 por una coalición internacional, y que ahora parecen tener la iniciativa militar, vuelvan y reinstauren un régimen brutal que privó a los afganos de sus derechos.

"Los talibanes deben (...) comprometerse en favor de la paz" exigió Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la UE y vicepresidente de la Comisión Europea.

Borrell se unió al llamado de un cese inmediato de la violencia, en aumento en Afganistán, ya que los talibanes quieren ganar ventaja en las negociaciones dominando en el terreno.

A este respecto, los insurgentes negaron toda responsabilidad en dos explosiones el martes en la ciudad de Bamiyán (centro), que según la policía causó 14 muertos y unos 45 heridos.

Varias fuentes afirmaron el martes a la AFP que las negociaciones podían pasar a la siguiente etapa, pese a la oposición del presidente Ashraf Ghani al hecho de que se presente a ambas partes en igualdad de condiciones en los textos.

- No abandonar Afganistán -

En una larga exposición por videoconferencia desde Kabul, el presidente Ghani exhortó a los donantes internacionales a no abandonar a su país.

"Estamos viviendo una de las mayores tragedias de la historia: la pandemia de covid-19. Estamos muy agradecidos de que [...] vuestro compromiso con Afganistán siga siendo fuerte", declaró.

Afganistán depende mucho de estas ayudas, pero las promesas del gobierno de Kabul de desarrollar la economía y luchar contra la corrupción tardan en cumplirse.

"Quiero dejar esto claro: estamos muy comprometidos en las negociaciones con los talibanes" insistió Ghani.

Muchos analistas consideran que un importante apoyo de los donantes internacionales ayudaría al gobierno afgano a hacer frente a los talibanes en la mesa de negociación.

Los insurgentes salieron fortalecidos por el acuerdo firmado en febrero con Estados Unidos, que pacta la salida de Afganistán de las tropas norteamericanas a mediados de 2021, y que los talibanes consideraron como una victoria frente a Washington.

Al mismo tiempo, la situación en el terreno militar se va a complicar para el gobierno de Kabul. Estados Unidos anunció la semana pasada la retirada a mediados de enero de 2.000 de sus soldados, acelerando así el calendario acordado en febrero.

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