Damien Seguin, con una mano y sin límites en la vela

Es uno de los 33 regatistas que saldrán el 8 de noviembre en la Vendée Globe de vela, pero será el único en hacer esta aventura de máxima exigencia con una única mano. El francés Damien Seguin ha demostrado ya que es un competidor que no se frena ante nada.

"Seré el primer capitán paralímpico en participar en esta vuelta al mundo en solitario, sin escala y sin asistencia. Es un auténtico orgullo", afirma este navegante de 41 años en su barco del Grupo Apicil.

El monocasco de clase Imoca (18 metros de largo) no cuenta con ninguna adaptación específica salvo una boquilla en el winch (tambores giratorios para operaciones como el izado de velas), destinada a las condiciones de su brazo.

A poco más de una semana de la salida desde Les Sables d'Olonne (oeste de Francia) de la mítica prueba de vela, considerada una prueba de fuego para los regatistas, Damien Seguin, padre de dos hijos, asegura que teme más verse obligado a un abandono que a un accidente, el cansancio o la soledad.

"Temo sobre todo un abandono por una pequeña rotura", explica Seguin, que se ha puesto como primer objetivo finalizar una prueba que cuenta con una media de un 50% de abandonos.

Pero Damien Seguin quiere lograr un segundo reto: intentar ganar la prueba, sabiendo que será difícil competir con embarcaciones que cuenten con equipamientos como los apéndices en forma de láminas que permiten a los barcos elevarse sobre el agua para obtener más velocidad.

"Soy un competidor, no puedo conformarme con aspirar a la mitad de la clasificación", afirma este 'skipper', que nació sin la mano izquierda el 3 de septiembre de 1979 en Brianzon, en Francia, muy cerca de la frontera con Italia.

"Es alguien exigente", confirma Jean-Paul Dubois, su entrenador en vela paralímpica.

- De los Alpes al Caribe -

Después de una infancia a los pies de los Alpes, Damien Seguin se mudó en 1989 con su familia a la isla caribeña de Guadalupe, donde pasó diez años y donde descubrió la vela.

Emprendió entonces una carrera que en la vela paralímpica le llevó a tener un nutrido palmarés, con dos medallas de oro en los Juegos Paralímpicos, en Atenas-2004 y Rio-2016, y una plata en Pekín-2008.

En las competiciones de carreras en larga distancia, eligió el circuito Figaro, el que forma para las carreras en solitario, pero su participación en 2005 fue rechazada por su discapacidad. Fue un golpe duro para él, que le llevó a creer "Des pieds y des mains" (Pies y Manos), una asociación para ayudar a jóvenes discapacitados en la vela.

El mismo año ganó el título de campeón mundial en 2,4 mR (4,20 m), un logro que repitió luego en cuatro ocasiones (2007, 2012, 2015, 2019).

En su experiencia tiene también tres participaciones en la Solitaire du Figaro (2006, 2007 y 2018), cuatro Route du Rhum (Ruta del Ron) y tres Transat Jacques Vabre, la última en Imoca (los monocascos estrella de la Vendée Globe), el pasado noviembre con Yoann Richomme.

"Damien es mejor que algunos navegantes con dos manos. Es muy polivalente, encuentra soluciones para todo", explicaba Richomme a la AFP a su llegada (14º) a Salvador de Bahía (Brasil).

"Mis padres nunca me pusieron límites", justifica Damien Seguin.

Su padre, guía de alta montaña, le llevaba regularmente a hacer escalada.

"Nunca me puse barreras y nunca acepté que me las pusieran", avisa con una sonrisa antes de su gran desafío de la Vendée Globe.

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