No digamos ‘estímulo para la neutralidad climática’: informe

(Bloomberg) -- Meses después del inicio de la pandemia que ha causado una destrucción económica sin precedentes y a pocos días de unas elecciones que tendrán un profundo efecto en el futuro de la política climática, Roosevelt Institute ha emitido un nuevo conjunto de recomendaciones que describen cómo el Gobierno federal de Estados Unidos “resolvería varios problemas con una sola inversión de tiempo y dinero”.

“Para los formuladores, la elección no son políticas ‘favorables al clima’ o políticas de ‘neutralidad climática’”, escriben los autores en su informe, titulado “A Green Recovery” (Una recuperación verde). “Todas las políticas de estímulo tienen el potencial de afectar los niveles de emisiones, incluso si no tienen un vínculo directo en términos climáticos o de emisiones”.

Dirigidos por Rhiana Gunn-Wright, una de las arquitectas del Green New Deal y directora de política climática de Roosevelt Institute, los autores exponen cómo el estímulo puede brindar alivio económico a los desempleados y desfavorecidos, particularmente la población negra y otras personas de color, de formas que también reducen las emisiones. Dirigido a través de programas existentes destinados a aliviar la pobreza energética y el envejecimiento de la infraestructura, los fondos de ayuda alentarían una transición permanente hacia una economía baja en carbono, dice el informe.

“Cuando hay una recesión, la gente busca mucho un alivio económico inmediato y creación de empleo”, dijo Gunn-Wright. La política climática no siempre ha “encajado en ese marco” para la mayoría de las personas, agregó. Aquí hay una oportunidad perdida. “Hay una serie de políticas fiscales que pueden diseñarse tanto para reducir las emisiones, abordar la injusticia ambiental y mover el dinero rápidamente” a lugares donde no ha llegado un estímulo anterior, dijo Gunn-Wright.

Las recomendaciones de los autores cubren tres áreas principales: apoyo a la energía limpia, asistencia energética e infraestructura.

Invertir en el sector de energía limpia crea casi tres veces más empleos que invertir en empresas de combustibles fósiles, dicen, citando un estudio de 2017. Ante el fuerte golpe del covid-19 y cómo ha afectado las inversiones en energías renovables, que en el segundo trimestre llegaron a menos de la mitad de lo que fueron durante el mismo período en 2019, según BloombergNEF, los autores piden extensiones a los créditos fiscales existentes para inversiones en energía limpia y producción. También les gustaría que esos créditos fiscales se convirtieran en subvenciones en efectivo, lo que reduciría la necesidad de que las pequeñas empresas busquen inversionistas con grandes recursos y grandes obligaciones fiscales para mantenerse a flote.

En energía, el nuevo documento identifica dos programas de ayuda existentes que, según dice, podrían brindar ayuda que genere nuevos empleos y reduzca la presión para aquellos que están en dificultades financieras. El Programa Low Income Home Energy Assistance Program (Programa de asistencia energética para hogares de bajos ingresos), que ayuda a familias cercanas al umbral de pobreza a pagar las facturas de servicios públicos, lleva años subfinanciado, escriben los autores. Una mayor asistencia podría liberar a los trabajadores de las limitaciones de la deuda y la pobreza, permitiéndoles consumir e invertir de nuevas formas. De manera similar, un mayor financiamiento para Weatherization Assistance Program (Programa de asistencia de climatización) del Departamento de Energía permitiría un alivio económico y menores emisiones de gases de efecto invernadero.

Los estados son responsables de 72% del gasto en infraestructura de EE.UU., una carga que el Gobierno federal puede compartir, según un documento de política de 2019 citado por los autores. La infraestructura de agua por sí sola tiene un déficit de US$1,3 billones y sin la ayuda federal “será imposible para las localidades cerrar esta brecha”, dicen. Las represas, diques y protecciones costeras deben observarse a través del prisma de la resiliencia climática. Entretanto, el transporte público recibió US$25.000 millones de proyectos de ley de ayuda aprobados a principios de este año, por debajo de los US$32.000 millones que se necesitaban, según el informe.

A medida que la crisis del coronavirus se prolonga, el Congreso ha luchado por otra ronda de estímulo, una legislación inicialmente esperada para el verano. Ahora no se prevé sino hasta un tiempo después de las elecciones, si en verdad se materializa. Las divisiones políticas de Washington son solo una parte del desafío. Los problemas que requieren soluciones multidisciplinarias pueden crear fricciones dentro de la propia legislatura.

Los comités del Congreso no fueron diseñados para promover una legislación de emergencia que brinde alivio económico, inversión en infraestructura, mitigación de la desigualdad, incentivos fiscales, y protecciones contra el cambio climático. ”Eso es realmente difícil”, dijo Gunn-Wright.

Nota Original:There’s No Such Thing as Climate-Neutral Stimulus, Report Says

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