La evolución de la animación: De Émile Reynaud a la actualidad

El actor norteamericano, Tom Hanks, que presta su voz al vaquero Woody en la entrega de ""Toy Story 4"", una de las mejores sagas de animación. EFE/ Marta Pérez/Archivo
El actor norteamericano, Tom Hanks, que presta su voz al vaquero Woody en la entrega de ""Toy Story 4"", una de las mejores sagas de animación. EFE/ Marta Pérez/Archivo

Madrid, 27 oct (EFE).- Desde que en 1892 Charles-Émile Reynaud proyectara sus “Pantomimas Luminosas" en el Museo Grévin de París, el mundo de la animación ha evolucionado mucho, se ha ganado el respeto de productores y espectadores y ha dejado de ser considerada un género menor dentro del sector cinematográfico.
Para conmemorar esa primera proyección en público que realizó el francés a mano de su praxinoscopio (aparato similar al zoótropo) cada 28 de octubre desde el año 2003, y por iniciativa de la Asociación Internacional de Filmes de Animación (ASIFA) se celebra el Día Mundial de la Animación.
A pesar de que la idea de contar historias a través de una serie de dibujos puede remontarse al antiguo Egipto o incluso antes, entre los que abrieron el camino a la animación que conocemos hoy en día encontramos al estadounidense Otto Messmer, autor de “Félix el gato” (1914), que fue el personaje del corto de animación más popular a nivel mundial.
Y a los austríacos Max y Dave Fleischer que dieron vida a personajes como el travieso payaso Coco (1920), la seductora Betty Boop (1930) o el célebre Popeye (1930), creado originalmente por E.C. Segar para la publicidad de espinacas. El estudio Fleischer fue en su día el mayor competidor de Walt Disney.
“Entre los años 30 y 40 prácticamente todo lo relacionado con la animación lo hacía Disney. Los estudios que podían competir con ellos fueron desapareciendo poco a poco o se dedicaron a los cortometrajes, lo que dejó a Disney el monopolio de los largometrajes”, explicó a EFE Jordi Sánchez Navarro autor de “La imaginación tangible. Una historia esencial del cine de animación”.
Walt Disney alcanzó gran éxito en 1928 con las primeros cortos del ratón Mickey, y después con la primera película sonora “Steamboat Willie”. Fue así como sus estudios se situaron en la primera posición de las productoras de animación, tanto artística como comercialmente.
Aunque la verdadera magia llegó para quedarse en 1937, cuando la compañía del ratón estrenó su primer largometraje animado y a color, “Blancanieves y los 7 enanitos" ("Snow White and the Seven Dwarfs”). “A partir de ahí y hasta nuestros días cada vez que Disney presenta una película es un acontecimiento revolucionario porque sigue siendo el gran magnate de la animación”, apuntó Sánchez Navarro.
En Europa, entre los años 40 y 50 el animador húngaro-estadounidense George Pal creó un nuevo modo de animar con títeres a través de su mítica serie “Puppetoons”, en la que cada marioneta constaba de cientos de cabezas, brazos y piernas, lo que permitía una rica gama de posibilidades expresivas.
“La animación europea es muy difícil de definir, ya que es un conglomerado de proyectos de todo tipo. Por ejemplo, la última ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ es muy distinta a todo lo que se ha venido haciendo. La animación europea está marcada por la variedad de cada producto que es el punto de vista de un artista”, afirmó el escritor.
En pleno auge de la animación hoy en día cada vez más directores se lanzan a este mundo, el último el español Pablo Berger (“Blancanieves”, 2012) que está trabajando en la adaptación de “Robot Dreams”, la novela gráfica de Sara Varon que cuenta la historia de una amistad entre un perro y su robot.
Aparte de Estados Unidos, la consolidación de la animación llegaría también de la mano de un fenómeno cultural puramente japonés: el manga, impulsado por el dibujante Osamu Tezuka. “La animación japonesa suele estar más orientada a un público adolescente, dado el toque romántico, fantástico y poético que tienen sus historias”, según Sánchez Navarro.
Con la entrada en escena de los animadores Isao Takahata y Hayao Miyazaki -curtidos en series de animación como “Marco” o “Heidi”- decidieron fundar en 1983 el Estudio Ghibli, para producir sus propios largometrajes cinematográficos entre los que destacan: “El viaje de Chihiro” ("Sen to Chihiro no Kamikakushi")(2002) o “El castillo ambulante” ("Hauru no ugoku shiro") (2004).
Gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías y a la aparición de nuevas técnicas, la animación ha cambiado mucho y lo seguirá haciendo con el paso del tiempo.
“La animación se está dirigiendo hacia una mayor variedad de temas, enfoques, estéticas. Ahora en pantallas pueden convivir cintas más sofisticadas con películas de Disney. Y, pueden desarrollarse para plataformas, cosa que antes era impensable”, añadió el escritor.
Sin embargo, a pesar del paso del tiempo, la única cosa que parece haberse quedado estancada dentro de la animación es el papel de la mujer dentro de este mundo.
“El terreno del largometraje animado no ha sido un territorio especialmente acogedor para el talento femenino”, incidió Sánchez Navarro. Muestra de ello es la poca o nula representación en los puestos de liderazgo que tienen las mujeres en la actualidad.
Por Silvia García Herráez