En Irak,los manifestantes quieren reactivar la "revolución de octubre"

Miles de iraquíes convergían el domingo hacia la plaza Tahrir o los alrededores de la Zona Verde, en Bagdad, para denunciar a un poder que sigue sin hacer reformas ni ha investigado la represión que generó la "revolución" del año pasado.

En 2019, centenares de miles de manifestantes bloquearon durante meses Bagdad y el sur de Irak, segundo productor de la OPEP, para exigir una renovación total de la clase política, el fin de la corrupción endémica, y más empleos y servicios para todos.

La protesta se transformó entonces en un mar de tiendas de campaña en la emblemática plaza Tahrir.

Para Mohammed Ali, estudiante entrevistado en la plaza  Tahrir por l'AFPTV, "es una jornada muy importante, estamos aquí para proseguir el movimiento" lanzado en octubre de 2019, marcado por disturbios y represión que dejaron cerca de 600 muertos y 30.000 heridos, antes de quedar eclipsado por las tensiones entre Irán y Estados Unidos, y luego por la pandemia del covid-19.

Este año vuelven a ser miles en medio de retratos de los "mártires", pero algunas movilizaciones tienen ahora otro objetivo: la Zona Verde, barrio sometido a enormes medidas de seguridad donde están las sedes del parlamento y el gobierno iraquíes, así como la embajada de Estados Unidos.

El acceso a esta zona está prohibido a los iraquíes.

Estados Unidos e Irán, dos países enemigos, son las potencias que ejercen mayor influencia y están más presentes en Irak.

Los propios militantes están divididos sobre el recorrido de sus manifestaciones. Algunos consideran que Tahrir es el único espacio seguro, pues un ingreso en la Zona Verde puede exponerlos a una violenta represión.

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