Preparativos y divisiones en Irak para el aniversario de la "revolución"

En las plazas, con comunicados de prensa o conferencias, los iraquíes se preparaban este viernes para el primer aniversario de la revuelta de octubre de 2019, que se cumple el domingo, en medio de un despliegue de seguridad reforzado.

En las afueras de la plaza Tahrir de Bagdad, epicentro de la protesta que pedía una renovación total del sistema y de los políticos y que terminó con cerca de 600 muertos, se vislumbran nuevos bloques de hormigón y refuerzos policiales.

En Tahrir las carpas de los manifestantes están rematadas con fotos de los "mártires" y retratos de varios políticos tachados con grandes cruces rojas.

Pero muchas figuras de la revuelta han huido de Bagdad en los últimos meses, debido a una campaña de asesinatos y secuestros.

"Tememos el domingo: algunos quieren una escalada para vengar a nuestros mártires, otros piden procesiones pacíficas, la situación es muy tensa", dijo a la AFP Kazem, quien no ha salido de la plaza Tahrir desde hace un año.

En julio, el nuevo gobierno de Mustafa al-Kazimi prometió elecciones legislativas anticipadas el próximo junio --en lugar de mayo de 2022, cuando termine el actual mandato de los diputados--, afirmando así satisfacer la primera demanda de los manifestantes.

Pero esta fecha es imposible de mantener, aseguran la gran mayoría de los partidos, que aún no han votado el nuevo sistema electoral en el parlamento, único órgano facultado para disolver y convocar elecciones legislativas.

El viernes, un grupo de "21 comités representantes de los manifestantes" anunció en rueda de prensa que habían formado el "Frente Octubre", que será inscrito a finales de mes en la comisión electoral.

La plaza Tahrir esta separada de la Zona Verde, donde están el parlamento y el gobierno, así como la embajada estadounidense, solo por un puente.

Y fuentes policiales dijeron a la AFP que temen que los manifestantes intenten el domingo acceder a él.

En 2016 las manifestaciones masivas en la Zona Verde, en particular las convocadas por el líder chiita Moqtada Sadr, ya habían paralizado el país.

Simultáneamente, nuevas facciones pro-Irán amenazan a los manifestantes en las redes sociales y les acusan de ser "agentes" del "ocupante" estadounidense.

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