La UE desea garantizar que los objetivos ambientales del acuerdo con Mercosur se cumplen

La Unión Europea (UE) quiere garantizar que el acuerdo alcanzado con el Mercosur funcione "también para los objetivos de sostenibilidad global", y para ello mantendrá conversaciones con todos los países del bloque, dijo este viernes una portavoz oficial.

"Estamos comprometidos para lograr que el acuerdo UE-Mercosur no solo funcione para las economías de las dos partes, sino también para los objetivos de sostenibilidad global", expresó la fuente, saliendo al cruce de renovadas críticas al entendimiento.

Según la portavoz, el acuerdo "contiene compromisos legalmente vinculantes sobre protección ambiental, así como referidos al cambio climático, incluyendo el compromiso de implementar efectivamente el Acuerdo de París" de lucha contra el cambio climático.

El acuerdo entre el Mercosur y la UE, adoptado el año pasado luego de 20 años de negociaciones para crear la mayor zona de libre comercio en todo el mundo, aún no ha sido ratificado por varios países europeos, preocupados por los efectos ambientales.

En particular desde la llegada de Jair Bolsonaro al gobierno en Brasil, la multiplicación de incendios en áreas protegidas y la deforestación en gran escala hicieron aumentar el tono de las críticas.

El presidente de la comisión de Comercio Exterior del Parlamento Europeo, Bernd Lange, dijo el viernes a AFP que en su opinión era necesario un "añadido" al acuerdo para hacer exigibles los compromisos en materia de protección ambiental.

"Eso depende mucho del gobierno brasileño", comentó.

En la noche del jueves, la oficina alemana de la entidad medioambiental Greenpeace aseguró que el acuerdo alcanzado otorga a la protección ambiental un estatus legal débil.

De acuerdo con Greenpeace, el acuerdo no considera la protección del medio ambiente y las acciones contra el cambio climático como un componente esencial, y por ello la UE no podría suspender el acuerdo en caso de violaciones, como ocurriría con los atropellos a derechos humanos.

Los parlamentos de Austria y Holanda ya descartaron ratificar el acuerdo en su forma actual, al tiempo que Bélgica, Irlanda, Luxemburgo y Francia muestran reticencias. Incluso Alemania, gran impulsor del texto, dio un giro recientemente.

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