Un club de fútbol iraquí gira hacia inversiones privadas

A medida que las arcas gubernamentales iraquíes se vacían, los equipos de fútbol patrocinados por el Estado giran su atención hacia las inversiones privadas, a imagen del club de Diwaniyah, en el sur del país.

Hussein al-Ankoushi, abogado y hombre de negocios de 33 años, regresó en 2019 a su ciudad, Diwaniyah, tras varios años en Europa y en Estados Unidos.

Como nuevo responsable administrativo del club, defiende una política juzgada radical en Irak, país históricamente socialista: inversiones privadas para contrarrestar el descenso de las ayudas del gobierno a los equipos.

"El fútbol es una de las mejores inversiones del mundo", afirma Ankoushi a la AFP.

"Cuando hablamos de España, Alemania o Inglaterra, se piensa en sus equipos de fútbol, todos propiedades de hombres de negocios. Queremos desarrollar nuestras infraestructuras para beneficiarnos de este tipo de ingresos financieros", precisa.

En el centro del estadio en mal estado de Diwaniyah, que cuenta con pocos asientos, se interroga: "¿Cómo puede usted verdaderamente jugar al fútbol en estas condiciones desastrosas?".

Para él, la prioridad es renovar el estadio y comprar nuevos equipamientos y un autobús para el transporte de los jugadores. Para ello, ha establecido un plan inspirado en equipos extranjeros: primero de marketing de televisión, de patrocinio privado y de ingresos salidos del traspaso de jugadores.

Proyecta comenzar con una inversión personal de 5 millones de dólares, salidos de los ingresos del holding familiar y de la veintena de estaciones de servicio que posee en Irak.

- "Diferente" -

Ankoushi espera que su estrategia permitirá al club evitar la burocracia y el sistema corrupto en Irak.

"Nuestros aficionados verán algo diferente", dice. "En lugar de ir a las oficinas de responsables gubernamentales para mendigar dinero, subvencionaremos nuestras propias necesidades", dijo.

El fútbol iraquí estaba en su apogeo en 2007 cuando su selección ganó la Copa de Asia.

El país tiene 20 equipos, de los que catorce son propiedad de ministerios o de otras instituciones gubernamentales, y tienen presupuestos del Estado que se elevan a 1,7 millones de dólares.

Los otros seis equipos son propiedad de ciudades y reciben una ayuda anual de solo 9.000 dólares del ministerio de la Juventud.

Utilizan ingresos procedentes de ventas de entradas y de los flacos beneficios salidos de los traspasos de jugadores para cubrir el resto de sus gastos.

Pero este año, los ingresos del Estado alcanzaron niveles particularmente bajos, debido al descenso de los precios del petróleo y de las repercusiones de la pandemia del covid-19.

Y el gobierno cortó todos los gastos no operacionales, entre ellos las ayudas a los equipos deportivos.

"Cuando volví hace un año, no había un dólar en las arcas del club de Diwaniyah", afirma Ankoushi.

- Empresas -

El club, fundado en 1963, tiene un modesto palmarés: nunca ha ganado el campeonato iraquí ni juega competiciones en el extranjero, pero sus aficionados son apasionados.

"Es una ciudad que respira fútbol", señala Ankoushi, que ha traído a cinco jugadores extranjeros, más que ningún otro club en Irak.

Entre ellos, el centrocampista irako-estadounidense Romario Georgis, de 26 años, el delantero belga Nathan Kabasele y el defensa brasileño Wesley Pererra, ambos de 25.

Pero los jugadores extranjeros no pudieron obtener visado debido a la pandemia y los eventos deportivos solo se reanudaron el 12 de septiembre, tras seis meses sin jugarse, sin público.

El giro hacia el mundo privado es apoyado por el técnico del club de Diwaniyah, Hazem Saleh, e incluso por el ministro de Deportes Adnan Dirjal, un exfutbolista.

Dirjal se reunió con Ankoushi y con bancos para buscar medios para paliar la falta de ayudas.

El ministro indicó que busca financiaciones privadas para los deportes. "Queremos transformar los clubes en empresas", declaró.

Según Maladh al-Amin, analista deportivo, "en Irak, hay una base de aficionados muy apasionados".

"Es importante para los hombres de negocios invertir en los clubes de fútbol iraquíes ya que pueden construir estadios y mejorar las infraestructuras, lo que hará aumentar el número de aficionados", afirma.

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