"Orgullo", "responsabilidad" y agujero presupuestario, explica director de torneo WTA de Palermo

"Cero dudas" pese a tener "el peso de la responsabilidad" y la amenaza de pérdidas masivas de ingresos: el director del torneo WTA de Palermo, con el que se ha reanudado la temporada tenística tras cinco meses de parón por el coronavirus, explica a la AFP las condiciones de organización inéditas y delicadas de esta prueba.

Un mes. Ese fue todo el plazo del que dispusieron los organizadores del torneo siciliano para preparar el primer torneo profesional en tiempos del COVID-19, después del anuncio a mediados de junio de la WTA de su calendario post-corinavirus.

Al tiempo que numerosos torneos, más o menos prestigiosos, prefirieron tirar la toalla frente a la pandemia, esta opción nunca estivo en la mente de Oliviero Palma, director del torneo de Palermo.

La isla siciliana, con 300 muertos y unos 3.500 casos detectados, quedó relativamente al margen de la pandemia que afectó con fuerza en el norte del país.

"Siempre estuvimos convencidos de que podríamos organizar el torneo porque las condiciones sanitarias en Sicilia siempre nos hicieron pensar que era posible. Se puede decir que somos una ciudad 'covid free' porque hay pocos casos en Palermo", explicó.

- Patrocinadores y venta de entradas en caída libre -

En sus fechas iniciales a finales de julio, la competición sólo se retrasó una semana, a comienzos de agosto, "porque la WTA necesitaba tiempo para poner en marcha su protocolo" sanitario "y las nuevas reglas".

Estas no incluyen una hotel exclusivamente reservado a las jugadoras, ni una burbuja, pero sí plantas y espacios destinados a ellas, precisa el dirigente.

La capital siciliana siente "orgullo" por ser la primera en albergar un torneo tenístico, pero la crisis sanitaria tendrá grandes consecuencias económicas en la que Palma trata "de no pensar".

La situación financiera se resume en dos puntos: los ingresos por patrocinadores se han reducido a menos de la mitad de lo previsto y en un 70% los de venta de entradas, ya que al torneo pueden asistir como máximo 300 espectadores diarios, cuando el club tiene una capacidad para 1.500. Esto se traduce en varias decenas de miles de euros.

Para equilibrar las cuentas, el torneo ha diseñado un presupuesto en dos años, 2020 y 2021, "como si fuese un único gran torneo".

¿Y qué pasará si la cohabitación con el COVID-19 se prolonga al próximo año? "Wait and see" ('esperar y ver'), dice sonriendo Oliviero Palma.

- "Todo puede cambiar" -

Los premios para las participantes también se han reducido un 20%, pasando de los 275.000 dólares a los 222.500.

"La WTA nos ha dicho que no habrá un regreso a la normalidad en el tema de premios y de la economía del circuito antes de 2022", explicó la tenista francesa Fiona Ferro al principio de la semana, definiendo el periodo hasta entonces como "una fase de reconstrucción".

En la perspectiva de un calendario reprogramado por la ATP y la WTA, sobre todo con la disputa del US Open y de Roland-Garros, y con su experiencia en la prueba siciliana, ¿es optimista el director del torneo de Palermo?.

"A día de hoy, no se puede hablar de optimismo ni de pesimismo, sino de realismo. En estas condiciones vale, pero todo puede cambiar", dice.

"El protocolo es bueno, se puede aplicar en todos los sitios y hasta ahora es seguro, funciona. Pero estamos en una región tranquila (en términos sanitarios). Entiendo las dificultades que puede tener el US Open, con muchas más personas... pero el presupuesto de Nueva York no es el de Palermo", concluye.

es/dlo/mcd

MAS NOTICIAS