Líderes religiosos piden terminar con las ejecuciones federales en EEUU

Más de 1.000 líderes religiosos de Estados Unidos urgieron el martes al presidente Donald Trump a que abandone los planes de retomar las ejecuciones a nivel federal luego de un paréntesis de 17 años.

"Cuando nuestro país se enfrenta a la pandemia de covid-19, una crisis económica y racismo sistémico en el sistema legal criminal, deberíamos enfocarnos en defender y preservar la vida, no en llevar a cabo ejecuciones", dijeron en un comunicado líderes de diferentes grupos cristianos.

"Alto al calendario federal de ejecuciones" dijeron.

El Departamento de Justicia anunció el mes pasado que las ejecuciones federales serían retomadas el 13 de julio.

Desde que se reinstauró la pena de muerte en 1988, solo se han realizado tres ejecuciones a nivel federal.

Entre los que firmaron la carta dirigida a Trump y al fiscal general, Bill Barr, están los líderes de la Iglesia Católica, que se opone a la pena capital, pero también los evangélicos, que están más divididos sobre el tema.

"Como un evangélico, tengo el corazón roto al ver a nuestro país volver a matar a sus ciudadanos", dijo Carlos Malave, director ejecutivo de Christian Churches Together.

"Reiniciar las ejecuciones durante una pandemia debería ser lo más alejado de nuestras mentes".

Charles Thompson, arzobispo de la Arquidiócesis Católica de Indianápolis, que incluye la penitenciaría de Terre Haute donde se encuentran los condenados a muerte federales, también se opuso a reanudar esas ejecuciones.

"Disponer de las vidas de personas, no importa cuán 'sanitario' o 'humano' sea, es siempre un acto de violencia", dijo Thompson. "Hago esta demanda contra la pena de muerte por la preocupación del alma eterna de la humanidad", señaló.

La Corte Suprema de Estados Unidos se negó a intervenir el mes pasado en la decisión de reanudar las ejecuciones federales.

El máximo tribunal rechazó una demanda que impugnaba la inyección letal que será usada en la ejecución del 13 de julio de Daniel Lewis Lee, un supremacista blanco.

Lee fue condenado a muerte en 1999 por el asesinato de una pareja y su hijo de ocho años en Arkansas.

Earlene Peterson, la madre de una de las víctimas ha implorado a Trump la clemencia para el condenado, pero el presidente republicano no ha actuado hasta ahora en la apelación.

Peterson y familiares de otras víctimas presentaron el martes una demanda ante un tribunal de distrito de Estados Unidos en Indianápolis para retrasar la ejecución.

Argumentaron que la pandemia de coronavirus pondría en peligro sus vidas si viajaran a Terre Haute para presenciar la aplicación de la pena.

Trump, que se enfrenta a la reelección en noviembre, ha pedido que se intensifique el uso de la pena capital, especialmente para los asesinos de policías y traficantes de drogas.

Sólo en un puñado de estados de Estados Unidos, principalmente en el sur conservador, siguen llevándose a cabo ejecuciones. Un total de 22 personas fueron ejecutadas en 2019.

La mayoría de los delitos se juzgan bajo las leyes estatales, pero los tribunales federales pueden abordar algunos de los delitos más graves (ataques terroristas, delitos de odio y similares), así como los cometidos en bases militares y reservas indígenas.

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