En el "Ocean Viking", una leve esperanza asoma luego de la tormenta

Los besó en la frente y luego les pidió que esperaran un poco más. En el barco humanitario "Ocean Viking", el breve paso de un médico italiano transformó en "esperanza" la ira de los migrantes que prevén el final de un largo bloqueo en el mar.

Con un rostro redondo enmarcado por un espeso bigote gris, el médico enviado por el gobierno italiano para verificar la situación en el navío -en emergencia desde el viernes debido a las tensiones y la violencia a bordo- usa diversos argumentos.

Pero se retiró bajo el aplauso de las 180 personas que buscan mantener viva la perspectiva de un inminente desembarque en Italia, después de nueve días de bloqueo.

"Solo depende de ti. No crees un problema, no pelees, respeta a la tripulación, ellos te salvaron, y todo funcionará rápidamente. Sabemos que esto es largo, pero el coronavirus ralentiza las cosas en Italia así que tengan paciencia", les dijo.

El viernes, las amenazas por parte de una pequeña parte de los migrantes al equipo de SOS Mediterranean se sumaron a los intentos de suicidio y choques físicos, lo que obligó a la ONG a exigir para 44 personas una evacuación médica por "angustia psicológica aguda".

"La verdad es que no sé cuánto tiempo llevará", insistió. Pero cada vez que se menciona la posibilidad de un desembarco, la esperanza desató el aplauso e hizo encenderse los rostros.

El domingo por la mañana, los 180 migrantes deben ser evaluados por el COVID-19 antes de ser transferidos el lunes a otro barco en el puerto siciliano de Porto Empedocle, donde serán puestos en cuarentena, según el Ministerio del Interior italiano.

- Efecto placebo -

Ahmed, un tunecino de 23 años que vivió ilegalmente durante siete años en los suburbios de París, pudo discutir sus reclamos, aunque salió satisfecho de la reunión con el médico italiano.

"Me dijo que me mantenga callado. Quería estar seguro de que no habría más problemas y me dijo que en un máximo de tres días, todo se acabaría", dijo a un periodista de AFP a bordo del "Ocean Viking".

El doctor no hizo promesas. "Pero al menos hay esperanza. Quieren aceptarnos. Hoy, mañana, pasado mañana, lo que sea", dijo Emmanuel, un ghanés de 32 años.

"Todo lo que tenemos que hacer es esperar", dijo Mohammad Irshad, un pakistaní de 22 años.

Al igual que la inmensa mayoría a bordo, Irshad se sorprendió de la agresividad de una minoría de los migrantes.

"Me temo que debido a ellos, todos estamos en peligro, que todos seremos rechazados. Los egipcios, marroquíes, tunecinos, no experimentaron tortura en Libia como nosotros, como los hermanos negros o de Bangladesh que guardan silencio. No tienen la misma capacidad de recuperación o la misma paciencia ", dijo.

Desde el sábado por la mañana la calma ha regresado al "Ocean Viking", anclado frente a Sicilia.

Por la mañana, antes de la visita del médico italiano, incluso reinaba un silencio absoluto, como si los acontecimientos de los últimos días no hubieran sido más que incidentes ya olvidados.

"Son muy amables, me preguntan cómo estoy. Es casi sospechoso", resumió un miembro de la ONG.

Ahora, después de las palabras tranquilizadoras del médico, los migrantes esperan gestos conceretos

"Le creen más porque representa a Italia. Podemos ganar unos días de paz. Pero esto tiene que moverse, porque el efecto placebo no durará mucho", observa Anne, médica de SOS Mediterráneo.

"Lo que se necesita es desembarcar ahora", dice Nicholas Romaniuk, el gerente de operaciones a bordo. "Y hay que hacerlo antes de que haya una muerte" a bordo.

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