"Sé irreprochable", la consigna para los hijos en caso de control policial en Francia

Temiendo abusos o discriminación, los padres de barrios populares en Francia intentan preparar a sus hijos, sobre todo si son de una minoría étnica, para los controles policiales, pidiéndoles que sean educados y mantengan un perfil bajo.

Madre de cuatro hijos, Fatima Betka, de 43 años, no esperó al debate sobre la violencia policial que suscitó la muerte de George Floyd en Estados Unidos y por la movilización en Francia del comité Adama, el nombre de un joven francés negro fallecido durante una detención por las fuerzas del orden en 2016.

Residente de Gennevilliers, en la región parisina, pensaba que la "amabilidad y el respeto" inculcados a sus hijos les evitaría controles policiales. Pero en 2017, durante una huelga de institutos en París y en su región, su hijo Ramane fue el único en ser controlado cuando regresaba a casa con dos amigos.

"No entendía por qué los policías lo tuteaban, lo palpaban, lo trataban con desprecio delante de sus dos amigos caucásicos, que no tuvieron que sufrir el mismo trato", relata Fátima, indignada.

Amadou, de 27 años, tiene dos hijos pequeños, pero ya está pensando en ello. "Soy muy consciente de que podrían pasarles cosas, sobre todo a mi hijo", cuenta este residente de Saint Denis, al norte de París.

¿Qué le dirá a su hijo?, pues "no hacer nada que pueda suscitar un control, como estar en un grupo. Y si alguna vez se encuentra frente a un policía, que le responda tranquilamente a las preguntas, que permanezca irreprochable".

- Un tema tabú -

Con las recientes acusaciones de racismo en la policía, han arremetido las críticas contra los "controles faciales".

En un informe reciente sobre Francia, Human Rights Watch informó de controles "sin fundamento dirigidos a las minorías, incluidos los niños de sólo 10 años".

El Defensor de los Derechos señaló la existencia de discriminaciones "sistémicas" y recordó que la mitad de los hombres considerados "árabes, magrebíes o negros" declara haber vivido en carne propia, al menos una vez, un control policial, frente al 20% del resto de la población.

Un número creciente de padres -sobre todo de la segunda generación- quieren ahora abordar frontalmente el tema, afirma Goundo Diawara, portavoz del Frente de las Madres, colectivo de padres de los barrios populares que luchan contra las discriminaciones.

Convertido en un ritual en Estados Unidos entre las familias afroamericanas, esta conversación tropieza sin embargo con resistencias en Francia.

"El tema sigue siendo tabú", se explica del lado del colectivo Alto al Control por el Aspecto Físico, "los padres no saben cómo abordarlo".

Sobre todo en el caso de que los controles se descontrolen. "Hay un verdadero desconocimiento cuando se trata de hacer valer sus derechos", subraya el colectivo. Un desconocimiento alimentado por el silencio de los niños que, a menudo, se sienten humillados después de un control. "Temen que sus padres reaccionen mal, que no les crean", añade.

Para Fabienne Meka, de 50 años, "hay padres que, apenas escuchan de la boca de sus hijos 'me controló la policía', empiezan a golpearlos" ellos mismos.

Comprometida con otras madres en la lucha contra el tráfico de drogas en Saint Denis, insiste en las "zonas grises" que rodean los controles de policía.

Pero para Betka "no hay que olvidar que hablamos de adolescentes. Dígame de un adolescente que nunca ha respondido con insolencia a alguien... simplemente no hay ninguno".

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