Putin triunfante por referendo que le permite extender su mandato hasta 2036

El presidente ruso Vladimir Putin agradeció el jueves a sus compatriotas por votar a favor de controvertidas enmiendas a la Constitución que abren la vía para mantenerse en el poder hasta 2036, un resultado criticado por la oposición y los países occidentales.

La Comisión Electoral Central de Rusia anunció la madrugada del jueves que el 77,92% de los votantes respaldaron las reformas constitucionales que permitirían a Putin, en el poder en Rusia en las últimas dos décadas, postularse para períodos adicionales después de que su mandato actual de seis años finalice en 2024.

"Muchas gracias por su apoyo y confianza", dijo Putin en una alocución televisada, durante la cual también advirtió que la Rusia moderna aún estaba en proceso de formación.

"Ha pasado muy poco tiempo desde la desintegración de la Unión Soviética", dijo Putin. "Necesitamos estabilidad interna y tiempo para fortalecer el país y sus instituciones".

Los rusos comenzaron a votar la semana pasada sobre el paquete de cambios constitucionales propuesto por Putin a principios de este año, incluido un restablecimiento de los límites del mandato presidencial.

Otras enmiendas fortalecen los poderes presidenciales y legislativos, consagran la prohibición del matrimonio homosexual y garantizan mejores salarios mínimos y pensiones.

El Kremlin hizo todo para aumentar la participación electoral, instalando mesas de votación improvisadas en todo el país, incluso en autobuses, tiendas de campaña y bancos de la calle, que fueron ridiculizadas en las redes sociales.

Los resultados a favor de las reformas suscitaron críticas en Estados Unidos, que expresó su preocupación por "informaciones sobre los intentos del gobierno ruso de manipular" la votación, mientras que la Unión Europea (UE) pidió a Rusia investigar los reportes de "irregularidades".

El opositor ruso Alexei Navalny calificó la elección de "gran mentira" y pidió a sus seguidores que se movilicen para las próximas elecciones regionales en septiembre.

- Un "triunfo" -

La votación, que originalmente estaba programada para el 22 de abril, tuvo que posponerse después de que las autoridades sanitarias informaron un aumento en los casos de coronavirus, que convirtieron a Rusia en el país más infectado del mundo después Estados Unidos y Brasil.

Putin reprogramó la jornada electoral para que se celebrara una semana después de las masivas conmemoraciones de la Segunda Guerra Mundial en todo el país que, según los analistas, eran importantes para el Kremlin para despertar el sentimiento patriótico antes de la votación.

Los índices de aprobación de Putin se desplomaron a mínimos históricos de 59% en los últimos meses, en parte por el manejo del gobierno de la pandemia, pero también por el malestar económico de larga data.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, consideró el resultado como un "triunfo" y describió la votación como un "referendo sobre la confianza" en el presidente ruso.

Sin embargo, el resultado fue visto por muchos como inevitable, y copias de la nueva Constitución ya estaban a la venta en las librerías semanas antes de la votación.

- Violaciones "sin precedentes" -

Solo la región autónoma de Nenets, en el Ártico ruso, se opuso a las reformas, con un 55,25% de los votantes contrarios a los cambios. Las autoridades lo vieron como una expresión de protesta contra los planes de fusionar Nenets con la región vecina de Arkhangelsk.

Las dos cámaras del parlamento de Rusia habían aprobado previamente las enmiendas, pero Putin dijo que solo entrarían en vigor si la mayoría de los votantes las apoyaban.

Para propiciar la participación masiva, el último día de votación fue declarado feriado nacional y se ofrecieron premios a los votantes, incluidos apartamentos, automóviles y efectivo.

El grupo de monitoreo electoral Golos dijo el jueves que había recibido más de 2.100 quejas por posibles violaciones, incluyendo informes de empleados obligados a votar.

La organización describió la votación como "sin precedentes" en términos de violaciones, y dijo que pasaría a la historia como un ataque a la soberanía del pueblo.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Morgan Ortagus, dijo que Washington estaba "preocupado" por "las informaciones sobre coerción de electores, presión sobre los opositores de las enmiendas y restricciones de los observadores independientes de la votación".

Peter Stano, vocero de la UE, también señaló "acusaciones de irregularidades" y pidió a Rusia que investigue los "graves" reclamos.

La jefa de la comisión electoral rusa, Ella Pamfilova, rechazó las críticas y dijo que "no hay duda de que el voto es válido y legítimo".

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