Merkel inicia su presidencia de la UE con una advertencia sobre el Brexit

Alemania comenzó este miércoles su presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE) enfrentada a desafíos históricos, con una advertencia de Angela Merkel sobre el Brexit y el riesgo real de un "no deal" que debilitaría aún más una economía ya hundida por el coronavirus.

"Continuaré abogando por una buena solución, pero nosotros, en la UE, debemos prepararnos en caso de que no se concluya un acuerdo", declaró la canciller ante la cámara de diputados alemanes.

El Reino Unido y la UE iniciaron el lunes cinco semanas de intensas conversaciones sobre su relación posbrexit, con la voluntad común de avanzar para evitar un "no deal" ("no acuerdo") potencialmente desastroso a finales de año.

El Reino Unido, que abandonó la UE el 31 de enero, continua aplicando las reglas europeas hasta el 31 de diciembre.

- "Situación extraordinaria" -

Si no se alcanza un acuerdo para entonces, las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), con sus elevados aranceles y controles aduaneros, se aplicarían a las relaciones comerciales entre los dos socios.

El Reino Unido deberá "asumir las consecuencias" de una relación económica menos fuerte con la UE al término del proceso del Brexit, advirtió el sábado Angela Merkel.

"Queremos seguir trabajando constructivamente con la Unión Europea y creemos que se puede alcanzar un acuerdo de libre comercio", indicó un portavoz del primer ministro Boris Johnson.

"Pero también hemos dejado muy claro que estamos preparados para cualquier otra eventualidad", añadió.

El Brexit constituirá uno de los grandes temas de esta presidencia de seis meses, junto a la difícil negociación de un plan de estímulo de la economía europea a raíz de la crisis del coronavirus.

"En una situación extraordinaria, necesitamos soluciones especiales para que Europa pueda salir reforzada de esta crisis extraordinaria", señaló Merkel el miércoles.

La canciller, en el poder de forma ininterrumpida desde hace 15 años, un récord para un dirigente en Europa, tiene una oportunidad única de hacer historia y de borrar la mala imagen que dejó su ortodoxia presupuestaria durante la crisis de Grecia de 2011.

El comienzo de la presidencia se marcó simbólicamente el martes por la noche con la proyección en la mítica Puerta de Brandeburgo de Berlín del lema, en varios idiomas "Todos juntos para relanzar Europa".

La presidencia alemana comenzará con una cumbre de líderes europeos el 17 y 18 de julio en Bruselas, decisiva para el futuro de Europa.

Los 27 intentarán alcanzar un acuerdo sobre el proyecto de paquete de estímulo de 750.000 millones de euros (840.000 millones de dólares) contra el coronavirus, con por primera vez fondos prestados en común por la UE.

Para ello Angela Merkel ha aceptado romper un tabú político en Alemania.

- Voluntad de acuerdo con China -

Angela Merkel y el presidente francés, Emmanuel Macron, ejercieron presión sobre sus socios el lunes para llegar a un acuerdo en julio, antes de las vacaciones de verano.

"He de decir que las posiciones de los Estados miembros están aún muy alejadas las unas de las otras", dijo en cambio la dirigente alemana.

Para llegar a un acuerdo tendrán que superar las reticencias de los cuatro países llamados "frugales", es decir, partidarios de la ortodoxia presupuestaria.

Se trata de Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, reacios al proyecto, que se supone que beneficia a los Estados del sur, los más afectados por la pandemia.

Alemania debe además lidiar con los partidarios de una reactivación verde en Europa, particularmente fuertes tras el avance de los ecologistas en Francia en las pasadas elecciones locales.

Manifestantes ecologistas se concentraron el miércoles en Berlín delante de la cancillería con bolsas de billetes falsos para exigir que las ayudas financieras se destinen a "un futuro verde y justo".

Otro espinoso asunto son las relaciones con China, que acaba de imponer en Hong Kong una nueva ley acusada de restringir las libertades.

Alemania se encuentra ante las cuerdas por su deseo de avanzar en un acuerdo de inversiones UE-China. Un objetivo que recordó el miércoles el ministro de Economía Peter Altmaier.

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