La vida regresa a la gran morgue de hielo de Madrid

Vista de la entrada del Palacio de Hielo. EFE/Víctor Lerena/Archivo
Vista de la entrada del Palacio de Hielo. EFE/Víctor Lerena/Archivo

Madrid, 13 jun (EFE).- Los clientes han vuelto esta semana al centro comercial Palacio de Hielo de Madrid con el triste recuerdo de haber sido una de las imágenes de la crueldad de la pandemia en la capital española, cuando su pista de patinaje tuvo que ser transformada en una morgue provisional ante el elevado número de fallecimientos en los momento más duros de la crisis
Desde el 23 de marzo, en pleno pico de la pandemia, hasta el 22 de abril, ese edificio dedicado al ocio habitualmente llegó a albergar casi 1.200 cuerpos de víctimas del coronavirus, pasando a ser un símbolo de la tragedia.
El Palacio de Hielo, normalmente repleto de gente que visita sus tiendas, restaurantes y cines entre otros establecimientos, estuvo durante ese tiempo custodiado y gestionado por un grupo especial del Ejército, la Unidad Militar de Emergencias (UME), y fue solicitado por el Ayuntamiento de Madrid a sus propietarios que aceptaron "sin pensárselo dos veces", asegura a Efe la adjunta a la gerencia del centro comercial, Maribel Bermúdez de Castro.
"Hemos visto el respeto con el que la UME ha tratado los cuerpos de los fallecidos que han estado aquí, no les han dejado ni un momento solos, no puedo sentir nada más que admiración. Ahora es otra nueva etapa, y hay que seguir adelante, animando mucho a nuestros comerciantes y esperando que todo vuelva lo antes posible a su ser", señala.
Después de unos meses "muy duros", con el avance de Madrid en el plan de desconfinamiento progresivo, han reabierto la gran mayoría de los establecimientos de centro comercial.
Maribel está "muy contenta" de poder ver de nuevo las caras de todos los trabajadores, y también de poder volver a ver las "luces, a la gente y oír la música" de fondo tan característica de los centros comerciales.
En cambio, la pista de patinaje, que no volverá a funcionar hasta septiembre, está vacía y deshelada, sus luces permanecen apagadas la mayor parte del día, y verla así aún recuerda la dureza de la tragedia sanitaria que golpeó especialmente a Madrid.
Además de la desinfección "profunda" que se ha realizado en todo el centro comercial, en la pista de hielo se han llevado a cabo dos grandes desinfecciones, una después de albergar la morgue y otra "haciendo la puesta a punto, como todos los veranos".
"En septiembre abrirá sus puertas para ser lo que siempre ha sido, una pista de hielo para todos los madrileños", asegura la responsable.
Los cines, que también continúan cerrados desde marzo, abrirán el próximo 26 de junio, al igual que la bolera, y el 22 lo hará el gimnasio.
Solo hay dos establecimientos del centro comercial que no han cerrado sus puertas desde marzo: el supermercado y la farmacia.
Claudia, farmacéutica adjunta, asegura que han sido meses muy difíciles, en los que no había nadie por las calles, los demás locales estaban cerrados, las luces apagadas, y no había "ni música ni calefacción".
Destaca que apenas había clientes, pero sí recibían centenares de llamadas de gente "pidiendo ayuda, consejos o apoyo psicológico" y también se encargaban de llevar medicamentos a las casas de los mayores que así lo necesitaban.
"Ahora parece que la gente empieza a retomar su vida, hay más movimiento, las luces están encendidas, los locales abiertos y ya empezamos a ver la luz", celebra.
La bolera ha "aprovechado" su cierre para expandirse y actualmente está en obras, explica su encargado, Alejandro Gómez, que afirma que después de estos meses tan "tristes" han tomado la decisión de mejorar el espacio y cuando abran al público éste se encuentre con algo que sea "más ilusionante" y un ambiente "renovado y mejorado".
De compras por el centro comercial está María, que es la primera vez que pisa este espacio desde que se cerró en marzo y asegura que lo hace sin ninguna "aprehensión", porque imagina -y acierta- que habrá sido desinfectado.
"Lo veo limpio, cuidado, lo veo bien y no tengo ningún tipo de miedo", afirma, mientras mira a su alrededor, donde tampoco ve "demasiada gente" comparado con lo que acostumbraba a ver antes de la pandemia.
Esperando a que en septiembre abra la pista de hielo se encuentra otra clienta habitual de este centro comercial, que también se llama María, y que acudía, hasta que se cancelaron, a las clases de patinaje.
Es la segunda vez que viene al Palacio de Hielo desde marzo y se siente segura con las medidas adoptadas en el centro comercial, que poco a poco vuelve a la normalidad con el triste recuerdo de haber sido uno de los símbolos de la pandemia en España.
Marta Moreno

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