Entre catástrofe aérea y covid-19, el difícil duelo de deudos de víctimas en Pakistán

Reagrupados mediante la aplicación Zoom, decenas de dolientes asisten al funeral nocturno de Wahida y Fazal Rahman, fallecidos hace una semana en el accidente de un Airbus A320. En Pakistán, las familias de las víctimas enfrentan el trauma del desastre aéreo sumado a las vicisitudes provocadas por covid-19.

Un imán recita el Corán con mascarilla sobre su barba, en tanto sepultureros rellenan las tumbas con tierra, provocando nubes de polvo iluminadas por proyectores. Una mujer se cubre los ojos. La mayoría de los espectadores parecen turbados por un momento tan duro, y distante por la realidad transmitida en video.

La plataforma de videoconferencia, cuyo número de usuarios explotó a causa del confinamiento por coronavirus, se utiliza en general para eventos festivos, beber con amigos, cumpleaños o reuniones profesionales. Pero en este caso se impuso por necesidad.

Tres de las cuatro hijas y nueve nietos de la pareja viven en el extranjero y, por covid-19, Pakistán cerró sus fronteras.

Además, la familia rechazó una ceremonia masiva como es tradicional. "Lo último que queremos es expandir (el virus) por inadvertencia...", señala Adil Rahman, de 49 años, desde Misuri (EEUU).

En Pakistán, oficialmente hay un balance de 76.000 infectados y 1.600 muertos por coronavirus pero, ante la escasez de pruebas de detección, los números podrían ser diez veces superiores.

- "Equipajes" -

Wahida Fazal Rahmaan cumpliría 75 años el viernes, y su esposo con quien estuvo casada durante 53, había celebrado recientemente sus 80.

Ambos fallecieron en el accidente del 22 de mayo en Karachi del vuelo 8303 de Pakistan International Airlines (PIA), que habían tomado para celebrar el fin del Ramadán con su único hijo residente en el país. Fueron inhumados el sábado de noche en Lahore (este).

Desde que comenzó la epidemia, "nos aseguramos que mis padres usaran guantes, máscarillas. Tratábamos de protegerlos del coronavirus, pero nunca pensamos en una tragedia así", señala Adil Rahman.

Fue abierta una investigación para determinar las causas de la tragedia.

Adil, ingeniero en informática, desde el otro lado del mundo comenta su impotencia. "Las autoridades trataron a nuestros padres como si fueran equipajes", explica.

Telefonazos a medianoche, "falta de coordinación; negligencia, insensibilidad...", destaca. La prensa anunció que el cadáver de su madre se había carbonizado, antes de enterarse la familia.

Las autoridades "no tienen idea qué ocurre, ni de los procedimientos", lamenta Arif Iqbal Faruqui, quien perdió a su esposa y sus tres hijos en el accidente. No pudieron ser enterrados al mismo tiempo por problemas de identificación.

El sábado, antes de enterrar a sus últimos dos hijos, escribió en Facebook: "...Fauzia Arjumand (su esposa), Eshmael, Enaya, Eyleen (...) quisiera estar con ustedes".

Murieron 97 personas en el desastre aéreo, pero el lunes 84 habían sido identificadas, señaló el ministerio de Salud de Sindh, provincia cuya capital es Karachi.

Abdulá Khan, portavoz de la aerolínea, negó que no se haya atendido a los familiares de las víctimas.

"Les explicamos todo y nos disculpamos por las molestias", señaló a la AFP. Imputando la "frustración" de los deudos a "la lentitud de la identificación mediante análisis de ADN".

Adil Rahman luego comentó: "las redes sociales nos ayudan (...) pero no sustituyen al contacto humano. La pantalla es fría". "Ante el duelo, lo instintivo es abrazarse, pero covid-19 nos privó de ello", reflexionó.

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