La tensión política crece en España a medida que remite la epidemia

El ministro del Interior, Fernado Grande-Marlaska, abandona el hemiciclo durante la sesión de control al Ejecutivo de ayer . EFE/Chema Moya
El ministro del Interior, Fernado Grande-Marlaska, abandona el hemiciclo durante la sesión de control al Ejecutivo de ayer . EFE/Chema Moya

Madrid, 27 may (EFE).- El debate político se endurece en España en cada nueva sesión parlamentaria a medida que la epidemia de coronavirus retrocede, con cruce de descalificaciones y exigencias de la oposición derechista de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dimita tras efectuar cambios de altos mandos de la Guardia Civil, uno de los cuerpos nacionales de seguridad.
La polémica comenzó el lunes, cuando Grande-Marlaska destituyó al jefe de la Guardia Civil en Madrid, el coronel Diego Pérez de los Cobos, debido a un proceso "natural" de renovación de equipos, según argumentó. Al día siguiente dimitió Laurentino Ceña, que era el número dos del cuerpo hasta ese momento, que decidió adelantar su jubilación inminente.
Sin embargo, sectores mediáticos y políticos lo relacionan con un informe encargado a la Guardia Civil como Policía Judicial por el juzgado de Madrid que investiga la autorización de las manifestaciones feministas del 8 de marzo pasado como posible causa de contagios masivos de coronavirus.
Las explicaciones del ministro no convencen a los opositores Partido Popular (PP, conservador), Vox (extrema derecha) y Ciudadanos (liberales), que lo acusan de efectuar una "purga" en la Guardia Civil.
Tras el cese de Pérez de los Cobos, consideran un "escándalo" el relevo este mismo miércoles del número tres del cuerpo, el teniente general Fernando Santafé, por el general de división Félix Blázquez González, como responsable del Mando de Operaciones.
Grande-Marlaska, que respondió el propio miércoles a siete preguntas de la oposición parlamentaria, insistió en que desconocía el informe citado de la Guardia Civil enviado al juzgado y que nunca incurrió en injerencias.
Con toda España de luto oficial desde ayer por los fallecidos de la epidemia, el ambiente político se agrió aun más en el Congreso cuando la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, llamó "hijo de terrorista" al vicepresidente segundo del Gobierno, el izquierdista Pablo Iglesias, que es líder del partido Podemos.
La diputada conservadora se basó en un artículo del propio Iglesias, según ella, en el que aseguraba que su padre perteneció al Frente Revolucionario Antifascista Patriótico (FRAP), un grupo terrorista de los últimos años de la dictadura franquista.
Iglesias, que se refirió a la condición de marquesa de Álvarez de Toledo, la acusó de haber cometido "un delito" y dijo que animaría a su padre a interponer medidas judiciales.
Iglesias comaperecerá este jueves en la Comisión Parlamentaria para la Reconstrucción Social y Económica de España tras la epidemia, que sigue controlada tras causar 27.118 muertos de un total de 236.769 casos, según datos publicados por el Ministerio de Sanidad.

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