Hungría debe revisar la situación de migrantes en zonas de tránsito, según el TJUE

La justicia europea calificó este jueves de "retención" el caso de los solicitantes de asilo en el campo húngaro de Röszke, en la frontera con Serbia, y cuya demanda rechazaron las autoridades húngaras, que, según los magistrados, deberían revisar su situación.

"La ubicación de solicitantes de asilo o nacionales de terceros países sujetos a una decisión de retorno en la zona de tránsito de Röszke (...) debe calificarse de 'retención'", falló el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), según un comunicado de la corte.

Las condiciones de vida en estos centros "se asemejan a una privación de libertad, especialmente porque los interesados no pueden legalmente abandonar la zona de manera voluntaria en ninguna dirección", según la corte con sede en Luxemburgo.

Para el alto tribunal europeo, "si, tras el examen judicial de la legalidad de dicha retención, se establece que las personas en cuestión fueron retenidas sin motivo válido, el tribunal al que se recurrió debería ponerlas en libertad con efecto inmediato".

Los magistrados europeos responden así a las dudas planteadas por la justicia húngara que debe pronunciarse sobre el caso de cuatro migrantes oriundos de Irán y de Afganistán, cuyas demandas de asilo fueron rechazadas por las autoridades de Hungría.

Atrapados en la frontera con Serbia, país de tránsito por el que accedieron a Hungría y que rechazó readmitirlos, los cuatro hombres estimaron que su situación contravenía una directiva de la Unión Europea (UE) de 2013 sobre la acogida de refugiados.

En su opinión, el rechazo de Serbia obligaba a la Hungría del populista Viktor Orban a "retomar el procedimiento para examinar el fondo de su solicitud de asilo inicial", en lugar de ordenar su expulsión a sus países de origen.

El TJUE recuerda que la decisión de mantenerlos en un centro de retención debe estar "motivada" y precisa que el período total para los solicitantes de asilo no puede exceder las cuatro semanas, un período que se eleva a 18 meses para los migrantes de terceros países.

El gobierno húngaro reaccionó asegurando que los migrantes no están detenidos sino que pueden volver a Serbia, de donde venían, "en cualquier momento".

Sin embargo calificó la decisión de "decepcionante" e indicó en un comunicado que obligaría a Hungría a "destruir su valla y dejar entrar los migrantes".

Desde la crisis migratoria de 2015, Hungría se encuentra en el punto de mira de las instituciones europeas por su rechazo a acoger refugiados, plasmado en la construcción de una valla en parte electrificada en su frontera con Serbia y Croacia.

Los migrantes que desean entrar en Hungría solo pueden hacerlo por dos zonas de tránsito en Tompa y Röszke, donde se erigieron campos para migrantes con contenedores, rodeados de alambres de púas y donde se examinan las solicitudes de asilo.

tjc/mar/pc

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