El confinamiento en Francia, puesto a prueba en un domingo primaveral

El buen tiempo que hizo este fin de semana en Francia y los 20 días de confinamiento aumentaron peligrosamente la tentación de salir a dar un paseo, por lo que las autoridades y el personal médico tuvieron que recordar la manida máxima: "quédate en casa".

París, primera hora de la tarde del domingo. A orillas del canal Saint-Martin, varias parejas caminan de la mano, entre corredores sudorosos.

Un hombre descansa en un banco, con la cabeza inclinada hacia el sol. Dos amigas se encuentran. "Hace veinte días que no veo a nadie, hablemos manteniendo la distancia", dice una de ellas.

¿El confinamiento se está tomando menos en serio? "Un poco", admite Mathieu, sentado cerca del agua con su hija y su pareja, que pasea por "primera vez" desde que se pusieron en marcha las medidas para frenar la propagación de COVID-19.

"Aunque, en realidad, no nos relajamos de verdad". La familia ha realizado una salida de una hora a escasos pasos de su vivienda. "Respetamos la ley", explican, haciendo referencia a las normas fijadas por el gobierno francés para permitir, dentro del confinamiento, unas salidas mínimas de casa para comprar o tomar el aire.

Los policías patrullan con regularidad esta zona, que en tiempos normales suele estar llena de gente. A Benjamin, de 27 años, con gafas de sol y el permiso para salir de casa en el bolsillo, los agentes le han llamado la atención.

"La policía me dijo que tenía que irme", dice el joven, que estaba sentado "tomando el sol". "No veo por qué hay más riesgo de contagio quedándome solo sentado que caminando y cruzándome a gente, pero bueno, lo entiendo, es su trabajo", agrega.

"El riesgo, con el buen tiempo, es la laxitud", señaló el domingo Laurent Nuñez, un responsable del ministerio de Interior, quien recordó que "el fin del confinamiento no está en la agenda".

La víspera, el director general de los hospitales de la región parisina, Martin Hirsh, lamentó también que había "demasiada gente en las calles" de París.

- Como cualquier domingo -

"Como un domingo normal", comenta una mujer en un barrio popular de París, observando a algunos niños jugando a poca distancia y a un vecino intentando arreglar su coche.

A orillas del Sena, Carine, sentada sola en un banco, disfruta del sol. "Mi casa es pequeña y no tiene balcón. Es complicado", resume.

En cambio en otras ciudades como Lyon (centro-este), no había ni rastro de gente en la céntrica plaza de Bellecour ni a orillas del Ródano, lugares muy populares para dar un paseo, el domingo por la tarde. Tampoco había prácticamente nadie en la plaza de la Comedia de Montpellier (sur).

Aún así, la policía de allí ha constatado que "cada vez más personas salen con pretextos inventados. Observamos una leve laxitud, pero no tanto como en otras regiones", sostiene el comandante Franck Rouffaud.

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