Frente al coronavirus, la democracia húngara también en cuarentena

¿Una "dictadura" en pleno corazón de la Unión Europea? La Hungría de Viktor Orban podría acabar convirtiéndose en eso si el gobierno aprueba una reforma que le otorga poderes ilimitados, en nombre de la lucha contra el coronavirus, advierten expertos y asociaciones.

"Hungría es un caso especial [...] lo que Viktor Orban está haciendo no se puede comparar con las medidas tomadas en el resto de países de la UE", advirtió Milan Nic, especialista en Europa Central en el German Council on Foreign Relations, con sede en Berlín.

Tras haber instaurado, el 11 de marzo, el estado de emergencia, el primer ministro soberanista tiene previsto presentar el martes ante el Parlamento una ley para prolongarle indefinidamente en el cargo, y que le permitirá legislar sobre cualquier tema por decreto, además de suspender el calendario electoral, sin control alguno del hemiciclo.

El proyecto también prevé hasta cinco años de prisión para quienes difundan "informaciones falsas" sobre el virus, en un país en el que el poder suele acusar a los medios independientes de propagar, precisamente, noticias falsas.

Este mismo viernes, Orban hizo caso omiso y rechazó las críticas, además de anunciar medidas de confinamiento durante dos semanas para el conjunto del país.

"Ahora hay una epidemia y vidas que salvar, y si (quienes critican) no pueden ayudarnos, que dejen al menos a los húngaros defenderse", afirmó el primer ministro húngaro.

"Ya he dicho claramente a los llorones y acosadores europeos (...) que no tengo tiempo para debatir cuestiones jurídicas", dijo Orban a la radio pública.

- Mayoría -

El partido del primer ministro, Fidesz, cuenta con la mayoría de dos tercios necesaria en el Parlamento para que la ley salga adelante.

Antaño disidente anticomunista, hoy convertido al nacionalismo y al discurso antiinmigración, Viktor Orban ya ha modificado profundamente el panorama político, judicial, constitucional y mediático del país que dirige desde abril de 2010.

Sus encontronazos con las instituciones europeas, la ONU, representantes de la sociedad civil... son incontables, así como las advertencias que lo acusan de "deriva autoritaria", "vulneración de la democracia" o "violación del Estado de derecho".

"Hasta ahora, el sistema puesto en marcha por el gobierno Fidesz con el primer ministro Viktor Orban (...) estaba considerado como un 'Estado híbrido': ni democracia ni dictadura", constató el politólogo y experiodista Paul Lendvai esta semana en la prensa austriaca.

Con las nuevas competencias que se quiere otorgar el gobierno, "¿Será Hungría el primer Estado dictatorial de la Unión Europea?", se preguntaba Lendvai, de origen húngaro y refugiado en Austria desde la insurrección de 1956, aplastada por los soviéticos.

También el filósofo Gaspar Mikos Tamas, veterano opositor de Viktor Orban, acusó al líder de promover una "dictadura" y de servirse de la epidemia como un "pretexto" para reforzar sus poderes.

El caso no calmará precisamente las relaciones entre el primer ministro húngaro y la familia de las derechas europeas, que lleva meses discutiendo sobre la conveniencia de apartar de sus filas al mandatario de 56 años.

Para el diputado europeo Othmar Karas, miembro de los conservadores austriacos (ÖVP), con este nuevo "escándalo, Orban sigue los pasos del presidente turco Receo Tayyip Erdogan", también acusado de protagonizar una deriva antidemocrática.

En el Consejo de Europa, donde la propuesta húngara causó revuelo, Budapest se limitó a replicar que "analicen el texto exacto de la ley", afirmando que es similar a las medidas excepcionales que adoptaron otros países para hacer frente al a pandemia.

- Democracia frágil -

Hungría no es el único Estado con una base democrática frágil en el que un reforzamiento de los poderes del ejecutivo debido al coronavirus haya hecho temer derivas autoritarias.

En contra de la opinión de la oposición y de numerosos expertos, el gobierno ultraconservador polaco parece determinado a mantener las elecciones presidenciales de mayo y a aprovechar la ventaja que le otorga este periodo de crisis.

En Bulgaria, el presidente Rumen Radev opuso su veto a una controvertida ley sobre las medidas de emergencia, que preveía penas de prisión a quien difunda información falsa sobre enfermedades infecciosas, similares a las de Hungría.

La semana pasada, expertos de Naciones Unidas instaron a los Estados a no "abusar" de las numerosas restricciones impuestas en el marco de la lucha contra la propagación de la COVID-19.

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