La comunidad extranjera en Hong Kong, dividida frente a la respuesta al coronavirus

A medida que aumenta el número de casos de coronavirus en Hong Kong, crece la polémica entre la comunidad extranjera de este enclave chino por la actitud de algunos de sus miembros, que parecen no tomarse en serio las medidas contra la pandemia.

A pesar de su proximidad con China continental, este centro financiero internacional ha logrado evitar un gran número de casos gracias al comportamiento de la gente, que usa mascarillas, se lava las manos y respeta las medidas de distanciamiento social.

Sin embargo en las últimas dos semanas el número de casos se duplicó, hasta 318, después de que hongkoneses y extranjeros llegaran al territorio huyendo de la pandemia en Europa y América del Norte.

La mayoría de las nuevos infecciones fueron de estudiantes hongkoneses que huían de escuelas y universidades en el extranjero.

Además la prensa local publicó fotos de bares y restaurantes llenos de clientes, especialmente en los barrios donde suelen ir los empleados de las grandes compañías internacionales.

Una actitud que ha enfurecido a muchos que cerraron sus puertas al principio de la epidemia y ven ahora que ese esfuerzo para controlar la pandemia podría ser en vano.

La semana pasada Hong Kong ordenó cuarentena para los que llegan del extranjero y este lunes decidió finalmente prohibir la entrada a los no residentes a partir del miércoles, en un intento de frenar la propagación de casos importados por extranjeros.

Gary Stokes, el propietario del bar Hemingway, situado en el barrio acomodado de Discovery Bay, está furioso de ver a algunos de sus clientes habituales que acaban de volver de Europa pero que no se confinan en sus casas.

"Tienen una actitud como diciendo 'Me siento bien y no estoy seguro que tenga que hacerlo'. Es muy peligroso", dice a la AFP.

Tras ver a un cliente que se enorgulleció de no estar en cuarentena, Stokes publicó un mensaje en Facebook en el que advierte que avisará a la policía si no se cumplen las reglas.

"Estos expatriados decidieron huir cuando no les gustaba lo que pasaba en Hong Kong, y cuando pasa en sus países vuelven corriendo aquí", dice.

- ¿Exceso de celo? -

Los extranjeros representan cerca de un 9% de los siete millones de habitantes de Hong Kong.

Aunque no todos son ricos o empleados de grandes empresas, suelen vivir de manera un poco diferente de los hongkoneses y algunos parece que no se sienten obligados a llevar mascarilla.

La semana pasada el diario Apple Daily publicó en portada una foto de un grupo de extranjeros bebiendo mu juntos en la calle, lo que desató polémica en las redes sociales.

Algunos temen sin embargo que la crítica a los extranjeros esté yendo demasiado lejos.

"En mi opinión la gente peca por exceso de celo", dijo Kate Mercurio, una neozelandesa de 40 años que lleva más de diez años en Hong Kong y que acaba de volver de un viaje a Doha.

La semana pasada se descubrieron varios casos de contagio en un grupo de pacientes que habían estado en Lan Kwai Fong, un distrito conocido por su vida nocturna, y hubo pedidos para cerrar por completo bares y restaurantes.

Un fotógrafo de AFP visitó la zona el sábado por la noche y las calles estaban prácticamente desiertas.

Elizabeth Loennborn, una mujer de Texas de 44 años que vivió en Hong Kong durante nueve años, critica a los extranjeros que no cumplen las medidas de precaución.

Su hijo tiene una enfermedad en el pulmón que le hace especialmente vulnerable al nuevo coronavirus.

"Es poner sal en la herida, ser expatriado y pasearse sin mascarilla y sin tomar las precauciones que tomaría un hongkonés", dice a la AFP, criticando la "arrogancia" de algunos.

Loennborn hizo un llamamiento en Facebook en este sentido, aunque algunos le llamaron "nazi".

"Creo que no es mucho pedir a alguien que haga una pausa en su vida social durante dos semanas y se quede en cuarentena en su casa si eso va a salvar una vida", dijo.

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