El covid-19 un desafío para los servicios de inteligencia occidentales

La pandemia del nuevo coronavirus trastorna a los servicios de inteligencia occidentales, que deben redoblar la vigilancia, en especial con relación a China y Rusia, mientras los gobiernos se concentran casi exclusivamente en el combate sanitario.

A medida que el mundo confina a sus habitantes y cierra las fronteras para frenar el avance de la pandemia, los servicios enfrentan un doble problema: reorganizarse para evitar la enfermedad en sus filas y enfrentar el masivo aumento del volumen de información en internet, ya sean contenidos oficiales o no, confidenciales o abiertos, exactos o falsos.

Los servicios alternan en sus sedes equipos para combatir la desinformación organizada y los ciberataques.

Pero fuera de las bases, los agentes funcionan, según la jerga militar, en "modo degradado".

Las mensajerías militares son suficientemente encriptadas para ser utilizadas desde el domicilio de los agentes, explica a la AFP un exespía francés de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE), pero no permiten el acceso a las bases de datos más sensibles.

"Hay una continuidad en el trabajo, pero el análisis estratégico será mas liviano", agrega.

La situación es similar en Estados Unidos, explica a la AFP Brian Perkins, investigador de la universidad Jamestown de Washington, que destaca que el contacto humano, pilar del oficio, es por el momento imposible.

"El mayor desafío que plantea el covid-19 es la imposibilidad de trabajar en zonas muy contaminadas, en particular aquellas sometidas a restricciones de circulación", explica.

- Una amenaza creciente -

Los agentes tienen menos capacidad de acción y sin embargo la cantidad de trabajo sigue siendo la misma o más, debido a que la administración está dedicada casi exclusivamente al nuevo coronavirus.

La principal amenaza viene de internet, consideran en forma unánime los especialistas, ya sea un ataque contra una infraestructura o una administración o la desestabilización de la opinión pública a través la difusión de falsas noticias.

"El brote de coronavirus provoca una ansiedad generalizada y ha obligado a muchas personas a trabajar a domicilio. Los actores malignos están explotando activamente estas nuevas circunstancias desafiantes para apuntar a trabajadores remotos, empresas e individuos por igual", alertó un comunicado de Europol (Oficina Europea de Policía).

"Las entidades relevantes de la Unión Europea están en estrecho contacto entre sí para rastrear estas actividades maliciosas, crear conciencia en sus respectivas comunidades y ayudar a proteger a los ciudadanos confinados", agregó el comunicado de Europol.

El abanico de riesgos es amplio y va desde el robo de informaciones económicas y estratégicas hasta la alteración de datos (electorales, científicos u otros), pasando por el bloqueo de servidores, las campañas de "phishing" (envío de mensajes engañosos para obtener datos confidenciales privados) o de difamación.

El mayor peligro sin embargo, que proviene de los estados enemigos o de grupos manipulados por esos estados, son las operaciones masivas y sofisticadas contra una administración y/o una estructura.

Un veterano del sector, con muchos años de experiencia en el terreno, destaca que las grandes potencias dispones de redes suficientemente sólidas y complementarias para replicar.

"Un gran ciberataque masivo para cortar internet se puede hacer en los países en desarrollo", dice. "Pero para hacer caer internet en los países occidentales hay que ser fuerte", agrega.

- Sin tregua en los ciberataques -

Aunque algunos esperaban una tregua mundial para fortalecer la cooperación internacional contra el nuevo coronavirus, las operaciones continúan, señalan los expertos.

En "estas últimas seis semanas vimos a actores chinos continuar con las operaciones contra sus objetivos exteriores habituales", constata Ben Read, del servicio de análisis en ciberespionaje de la sociedad estadounidense FireEye.

"Es demasiado pronto para observar un descenso cuantitativo de la actividad, pero lo que se observa coincide con los modelos: sin señales de tregua", agrega, apuntando contra Corea del Norte y Rusia.

"No se necesita movilizar mucha gente ni recursos para ese tipo de ataques", explica por su parte Suzanne Spaulding, del centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de (CSIS) de Washington.

"Rusia realiza diariamente operaciones de desinformación que quieren mellar la confianza pública en nuestra democracia. No hay razones para pensar que va a parar", agrega Spaulding.

La task-force East Stratcom de la Unión Europea acusa por su parte a Rusia de haber desarrollado entre el 22 de enero y el 19 de marzo 110 campañas de "desinformación para amplificar las divisiones, sembrar la desconfianza y el caos y exacerbar las situaciones de crisis".

Acusaciones que Rusia desmiente y emplea a su vez contra Occidente.

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