Aquí Europa: Los dirigentes de la UE se pasan al teletrabajo por el coronavirus

Cuando la pandemia del nuevo coronavirus impone el distanciamiento social, los dirigentes de la Unión Europea (UE) se pasan a la videoconferencia para intentar contener la crisis sanitaria y económica, algo inédito pero la única solución en esta situación de emergencia.

Las imágenes de dirigentes paseando por la alfombra roja y contestando a cientos de periodistas en las tradicionales cumbres en Bruselas han dejado paso a las pantallas con decenas de rostros, mensajes en redes sociales y alguna rueda de prensa.

"Nos ha permitido tomar orientaciones muy fuertes y claras la semana pasada, que en los días siguientes nos permitieron trabajar en medidas muy precisas y concretas", aseguró el martes el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, tras la segunda 'telecumbre'.

En sus reuniones a distancia del 10 y del 17 de marzo, los mandatarios acordaron cerrar las fronteras de la UE y apoyar las medidas económicas impulsadas en el bloque, pero los diplomáticos consultados son escépticos sobre que se pueda ir más allá.

"Es un mecanismo de crisis sobre temas con consenso previo y donde lo esencial es hacer visible la acción llevada a cabo a nivel europeo", dijo a la AFP un diplomático, para quien es "indispensable" pero "impracticable en tiempos normales".

Los inconvenientes son varios y diversos: desde la posibilidad de que las discusiones sean grabadas sin conocimiento de los participantes hasta cómo coordinar la traducción para 27 mandatarios con diversas lenguas y niveles de inglés.

Según Pierre Sellal, exembajador de Francia ante la UE y para quien las reuniones a distancia son habituales en diplomacia, la falta de confidencialidad "puede conducir a los participantes a adoptar a un comportamiento y lenguaje muy prudente".

"En la videoconferencia no se pueden tomar decisiones formales, es como una reunión informal", según otro diplomático, que subraya la importancia de las discusiones cara a cara y de las reuniones bilaterales en paralelo a las cumbres.

La rendición de cuentas también se ve afectada. A pesar de que la rueda de prensa principal se mantiene, con poca presencia de periodistas por las medidas para contener el coronavirus, muchos mandatarios ya no celebran las suyas a nivel nacional.

- "Toma de poder" -

Ante una posible prolongación de la crisis sanitaria en Europa, el nuevo epicentro del COVID-19, ¿cómo continuar? Los diplomáticos consideran que los temas urgentes sobre la mesa hasta la irrupción del brote podrían quedarse a un lado por el momento.

"No estamos en un momento en que se tenga que discutir" el nuevo Marco Financiero Plurianual, subraya una fuente diplomática, sobre el presupuesto común de la UE que protagonizó la última cumbre presencial en febrero. El actual expira en diciembre.

El marco financiero es, sin embargo, clave para financiar el Pacto Verde, la nueva estrategia de crecimiento con la que espera alcanzar la neutralidad climática para 2050, y la defensa, dos prioridades en el impulso a dar a una UE sin el Reino Unido.

En la práctica, el coronavirus ya obligó a cancelar todas las reuniones ministeriales que no tienen relación con la gestión de la crisis, manteniendo las de responsables de Sanidad e Interior, principalmente, así como las de Exteriores y Transportes.

Tanto la Comisión Europea, el ejecutivo comunitario, y los embajadores de cada país ante la UE, cuyas reuniones siguen siendo por ahora presenciales, podrían desempeñar un papel mayor en la toma de decisiones en este contexto.

"La Comisión tiene una importante función de facilitación (...), pero esto no implica una toma de poder. Al final, las decisiones difíciles tienen que ser tomadas por los jefes de Estado y de gobierno", aseguró Fabien Zuleeg, del European Policy Centre.

Para Sellal, la solución, mientras se mantengan las videoconferencias, pasará por que el presidente del Consejo Europeo asuma una dirección más autoritaria de las cumbres, que, a su vez, deben prepararse con "suficiente cuidado e inteligencia".

"Es muy difícil, casi imposible, tener un verdadero debate a 27 por videoconferencia. Sin embargo, prohibiendo de facto el turno de palabras y obligando a la concisión y el espíritu operativo, una reunión virtual puede ser de gran eficacia", agregó.

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