Brote de coronavirus amenaza los encantadores días de playa en Río de Janeiro

Una multitud se concentra en la playa de Ipanema, después que las autoridades anunciaron medidas preventivas por el brote de coronavirus, en Rio de Janeiro, Brasil. 15 de marzo de 2020. REUTERS/Ricardo Moraes.
Una multitud se concentra en la playa de Ipanema, después que las autoridades anunciaron medidas preventivas por el brote de coronavirus, en Rio de Janeiro, Brasil. 15 de marzo de 2020. REUTERS/Ricardo Moraes.

Por Gabriel Stargardter

RÍO DE JANEIRO, 17 mar (Reuters) - Los lunes suelen ser tranquilos en la icónica playa de Ipanema de Río de Janeiro, pero Ana Nunes, que alquila sombrillas y reposeras, dijo que el negocio cayó 80% debido al brote de coronavirus, lo que llevó a las autoridades a advertir en contra de las reuniones en áreas pobladas.

Nunes, quien confesó a regañadientes que tenía 52 años pero normalmente dice a la gente que es "inmortal", comentó que no tenía más opción que trabajar.

"Esta es mi única fuente de ingresos", dijo. "¿Vamos a perder dinero? Seguro. Mientras no haya una orden en contra, vendré a trabajar. Pero sé que me estoy poniendo en riesgo".

El brote de coronavirus, que ha extendido el riesgo en todo el mundo, golpeando a los mercados y llevando a los gobiernos a tomar medidas extremas para contener su propagación y para apuntalar las economías, también está amenazando los encantadores días de playa de Río.

El gobernador de Río, Wilson Witzel, dijo el lunes que anunciará el estado de emergencia, sin dar detalles sobre cuándo lo hará y qué implicará. Ha instado a las personas a evitar grandes reuniones públicas y dijo que podría cerrar las playas.

El lunes, los bomberos patrullaban algunas playas de Río, pidiendo por altoparlantes a los bañistas que regresaran a sus casas. Eso sembró temor en algunos emprendedores del sector, muchos de ellos trabajadores informales de comunidades pobres, que dependen del buen clima y los caprichos de los turistas.

Nunes afirmó que hace unos años podía ganar 2.500 reales (500 dólares) en un sábado soleado. Estos días, tiene suerte de llegar a los 800 reales en un día y el brote podría llevarla a cerrar su negocio.

Cerca de ella, Paloma Nascimento, que obtuvo la licencia de su puesto cuando salió de prisión en un programa para reintegrar a exreclusos, dijo que paga al Ayuntamiento 400 reales por año por la concesión. Declaró que acatará cualquier orden de cierre, pero que eso devastaría su economía.

"Tengo miedo porque vivo de esto", confesó Nascimento, agregando que ella empleaba a otras tres personas. "Si no trabajo, no como".

Nunes señaló que los ánimos empezaban a caldearse en medio de una guerra de precios entre los puestos playeros. Ella vendía coco, que normalmente cuesta 8 reales, a 5 reales, mientras que a su vecina le molestaba que alquilara una sombrilla grande, generalmente de 30 reales, por 10 reales.

"Pronto habrá peleas", dijo.

Su clienta, la peluquera Tanny Nunes, de 40 años, estaba aprovechando al máximo su día libre, tomando sol durante lo que esperaba que fuera uno de sus últimos días en el exterior por un tiempo.

Pero dijo que no estaba tan preocupada: "Habrá sol el año próximo, ¿verdad?".

(1 = 4,9782 reales)

(Reporte de Rodrigo Viga Gaier. Editado en español por Lucila Sigal)

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