Un candidato musulmán para el partido cristiano en Baviera

Con la barba cortada al milímetro y una sonrisa inalterable, Ozan Iyibas hace campaña en las municipales como el primer musulmán en representar a la CSU, el poderoso partido cristiano y conservador de la región alemana de Baviera.

"No veo ninguna contradicción", dice el candidato de 37 años, sentado en un sillón con una taza de té, una semana antes de la primea vuelta de las municipales, el 15 de marzo, en su ciudad de Neufahrn.

No importa si hace dos años el ministro-presidente de la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, Markus Söder, anunció su intención de adornar con cruces católicas todos los lugares públicos de la región, para honrar su "herencia cultural".

"Los valores de mi religión son muy similares a los de los cristianos", aseguró Iyibas, de origen turco y de fe aleví, una rama secularizada del islam.

A diferencia de Neufahrn, en Wallerstein, un pueblo del oeste de Baviera, los militantes locales rechazaron el nombramiento de otro candidato musulmán y prefirieron no presentar a nadie a las municipales.

"No se trataba de mí, sino de mi fe. Por ejemplo, uno de los argumentos fue que la 'C' de CSU y el hecho de que yo sea musulmán no iban juntos", dijo Sener Sahin al periódico Süddeutsche Zeitung.

Los dirigentes del partido trataron de intervenir en su favor, pero la base no cedió, a pesar de que Sahin, un empresario de éxito, era jugador y entrenador del equipo de fútbol local.

La CSU, el partido hermano de los demócrata-cristianos de Angel Merkel, presente únicamente en Baviera, domina la vida pública de la región desde la Segunda Guerra Mundial, pero ha disminuido su base electoral.

Con un 37% en las últimas regiones de 2018, la formación registró su peor resultado desde 1954, atrapada entre el empuje del partido de extrema derecha AfD y el de los Verdes.

El partido busca renovarse y se apoya en Iyibas, un consultor para empresas innovadoras, para arrebatar el puesto de alcalde al ecologista saliente, Franz Heilmeier.

- "Nuevo conservadurismo" -

En las calles de Neufahrn, una apacible ciudad de 20.000 habitantes en los alrededores de Múnich, donde creció, Iyibas parece conocer a casi todo el mundo.

Con la gente que se cruza, habla de economía local, transporte público y medio ambiente más que de religión.

"Par mi, lo más importante, son los problemas de vivienda. La religión de los candidatos no importa", dice Erica, una jubilada, a la salida de una tienda de frutas y legumbres.

Pero en la prensa, este asunto no pasa desapercibido, al punto que Iyibas incluso "recibió a periodistas de Corea del Sur", cuenta.

"Cuando era niño, mi madre me llevó a una iglesia y le pregunté por qué. Me dijo que si queríamos vivir aquí, debíamos conocer y compartir los valores de este país. Eso es lo que hago", recuerda.

Incansablemente repite que su partido "no es una secta". "Si un cristiano niega a un musulmán el derecho a pertenecer a la CSU, es porque no ha comprendido nada de la cristiandad", estima.

"Muchos alemanes de origen inmigrante defienden valores conservadores, que corresponden a los de la CSU", apunta Stefan Wurster, un profesor de análisis de la Escuela de Políticas Públicas de Baviera.

En este partido hoy, "el conflicto es menos entre cristianos y musulmanes que entre religiosos y ateos", agrega.

Iyibas está convencido de que su partido puede cambiar y alaba un "nuevo conservadurismo", que sigue la tradición "pero al mismo tiempo innova". Por lo tanto, él espera que "en cinco o diez años" su fe personal "ya no sea un tema" de debate.

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