Corte Suprema rechaza extraditar a exfabricante de armas reclamado por EEUU

La Corte Suprema de Chile rechazó extraditar a Estados Unidos al exfabricante de armas chileno Carlos Cardoen, requerido por Estados Unidos tras acusarlo de violar un embargo sobre la venta de armas a Irak en la década de los ochenta, de acuerdo a un fallo divulgado este viernes.

El máximo tribunal del país rechazó la solicitud al estimar que la acusación estaba prescrita y los delitos que se le imputaban no estaban tipificados en la legislación chilena.

En base a ello, dispuso la inmediata cesación de la medidas cautelares que pesaban sobre el imputado, de acuerdo al fallo judicial al que tuvo acceso la AFP.

"De acuerdo a nuestra legislación el plazo de prescripción de la acción penal ha transcurrido completamente, puesto que como se ha indicado no concurre ningún supuesto de aquellos que provocan su interrupción o suspensión", dice el fallo judicial.

Cardoen se encontraba bajo arresto domiciliario desde abril del año pasado, cuando la justicia estadounidense reactivó la persecución en su contra tras acusarlo de exportar ilegalmente circonio desde Estados Unidos a Chile para fabricar y vender bombas de racimo a Irak entre 1982 y 1989, cuando vivía en Miami.

El pedido de extradición estaba basado en ocho cargos, entre ellos conspiración, exportación ilegal de circonio, y declaración y utilización de documentación falsa, tras la exportación a Chile de 130 toneladas de circonio que iban a ser utilizadas supuestamente para fabricar explosivos para faenas mineras.

Con este elemento habría fabricado las bombas que vendió a Irak cuando se hallaba en guerra con Irán. Esa operación violó las leyes de exportación de Estados Unidos y le permitió ganar unos 150 millones de dólares, de acuerdo con la acusación estadounidense.

- Solicitud sin fundamentos -

En su fallo, la Corte Suprema afirma que "el país requirente ha sido bastante impreciso en su planteamiento de la extradición" y que "no proporcionó prueba alguna en la etapa probatoria".

Adicionalmente, "no se pudo establecer que el metal de circonio no es en sí un elemento bélico, ni puede ser considerado munición o explosivo en los términos prescritos en la Ley de Tráfico de Armas de ese entonces".

"La solicitud de Estados Unidos carecía de fundamento absoluto para ser acogida, máxime si el propio contenido de las actuaciones diplomáticas era impreciso para tales fines, y si las conductas atribuidas no son constitutivas de ilícito en nuestro país", afirma el fallo judicial.

En un comunicado emitido cuando Estados Unidos planteó el requerimiento de extradición, la defensa de Cardoen afirmó que en el "proceso quedará demostrado que Estados Unidos estuvo en pleno conocimiento y apoyó las legítimas actividades del empresario".

"Carlos Cardoen ha actuado en todo momento de buena fe, con total transparencia y con plena sujeción a las leyes de Estados Unidos y de Chile", agregó la declaración.

Cardoen desarrolló su industria de armamentos gracias a contratos con las fuerzas armadas chilenas durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) cuando parecían inminentes guerras con Argentina y Perú, gobernadas entonces también por militares. En la actualidad es un próspero empresario turístico.

pa/ll

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