Los mil y un tentáculos de la corrupción que alimenta la cólera popular en Líbano

Más de 5.000 funcionarios contratados ilegalmente en periodo electoral y pese a que los aumentos de personal habían sido oficialmente congelados. Es tan solo un ejemplo que ilustra la corrupción endémica que carcome a Líbano y contra la que las calles se han llenado de protestas.

Las autoridades se muestran determinadas a luchar contra la corrupción y la fiscalía anuncia regularmente la apertura de nuevas investigaciones.

Pero expertos y manifestantes movilizados desde el 17 de octubre contra la clase política siguen teniendo dudas.

¿Cómo esperar el cambio de una clase política que se beneficia directamente del sistema gangrenado por clientelismo, conflictos de intereses y sobornos?

Pese al congelamiento de las contrataciones en la función pública adoptado en agosto de 2017, más de 5.000 contractuales fueron contratados en circunstancias oscuras en 2018, reconoce una fuente en la inspección central, autoridad que vigila el funcionamiento de la administración.

El periodo coincide con las legislativas de mayo de 2018.

"Son compras de votos", considera Asad Thebian, director de la ONG anticorrupción Gherbal Iniciativa. "Cuando das empleo a alguien, compras su lealtad y la de sus allegados".

En diciembre la ONG Transparency International indicaba que, según una de sus encuestas, cerca de un libanés de dos recibió ofertas por el voto.

Mencionando centenares de contrataciones similares en la compañía de telefonía pública en 2017 y 2018, las cadenas de televisión acusaron a los principales partidos del país: Corriente del Futuro, Corriente Patriótica Libre (CPL), fundada por el presidente Michel Aoun, o los dos potentes partidos chiitas, Hezbolá y Amal.

- "Es un asunto político" -

"No se puede analizar, no es nuestra misión. Pero lógicamente es un asunto político, no puede ser otra cosa", reconoce el parlamentario Ibrahim Kenaan, jefe de la comisión de Finanzas, quien investigó el caso de los 5.000 funcionarios y lo envió a la Corte de Cuentas.

"Era un periodo electoral, algunos tal vez recurrieron a la facilidad de satisfacer a la gente con empleos", sugiere Kenaan, sin descartar la existencia de "una cultura, la costumbre, el hecho de que nadie pide cuentas".

Su familia política, el CPL y sus responsables, son abucheados por los manifestantes debido a su balance en el poder.

Algunos políticos tienen intereses directos en el mundo de los negocios, especialmente en el sector bancario, donde ex ministros o allegados están en los consejos de administración.

Es el caso del clan del exprimer ministro Saad Hariri, entre otros.

- Ahí se "reparte el pastel" -

Los expertos mencionan las atribuciones dudosas de mercados públicos.

Las licitaciones son redactadas de tal forma que "limitan la concurrencia" al exigir condiciones que solo "cumple una empresa", confirma una segunda fuente en la Inspección Central, que denuncia "injerencias" del Ejecutivo.

Las administraciones encargadas de los grandes trabajos, el Consejo de Desarrollo y Reconstrucción o el Consejo del Sur, son sospechosos de opacidad y favoritismo.

Ahí se "reparte el pastel" entre diferentes tendencias políticas, afirma Jad Tabet, quien encabeza la Orden de Ingenieros.

Eso se hace "a través de la atribución de grandes mercados de construcción o infraestructuras a empresarios relacionados con diferentes tendencias políticas".

Según Transparency International, Líbano se clasifica en el lugar 137º de un total de 180 países en el índice de percepción de corrupción.

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