PAOK-Olympiakos: alta tensión en plena crisis en el fútbol griego

El fútbol griego, en plena crisis, contendrá el aliento el domingo por la visita del Olympiakos al PAOK de Salónica, un duelo de alta tensión, justo en la víspera de una visita de la FIFA y la UEFA.

Entre los clubes de El Pireo y de Salónica, primero y segundo del campeonato heleno, la rivalidad supera lo meramente deportivo.

Más de 500 policías velarán por la seguridad en los alrededores del estadio para este partido.

"Las medidas de seguridad serán muy estrictas y una red de protección separará las gradas del terreno, para evitar que haya objetos que alcancen el césped", explica Nikos Siriodis, comentarista de la cadena Sport 24.

"Nadie puede prever lo que va a pasar", estima este analista.

La rivalidad entre estos dos grandes equipos enemigos adquirió una amplitud inédita en diciembre, cuando el Olympiakos acusó al propietario del PAOK de tener acciones de otro club de la primera división, el Xanthi, una práctica ilegal que podría conllevar un descenso de categoría. La delegación del deporte profesional corroboró la irregularidad.

- "Injerencia del Estado" -

Ante las protestas del PAOK y con la voluntad de preservar la paz social en un país polarizado, el Gobierno aprobó una enmienda para evitar el descenso del club blanquinegro, transformando la sanción en una retirada de 5 a 10 puntos.

"El Gobierno actuó para evitar partir el país en dos, pero agravó la situación. Nadie está satisfecho", estima Dimitris Tomaras, comentarista deportivo en Gazzetta.gr.

"Se trata de una injerencia del Estado en los asuntos de una federación deportiva independiente, algo que no pasa en ningún otro país", añade.

En su opinión, esta acción puede "abrir la caja de Pandora a las trampas" y a una diferencia de trato, según la importancia o popularidad que tenga cada club.

El Olympiakos espera que la justicia deportiva griega "aplique las sanciones previstas, es decir, el descenso del PAOK a la segunda división", declaró a la AFP un miembro del club. Por su parte, el PAOK niega las acusaciones y denuncia una "maquinación" orquestada desde Atenas para favorecer al club de El Pireo.

El Gobierno se encuentra además en una situación delicada, entre dos presidentes de clubes que son además poderosos empresarios de los medios, con intereses que van mucho más allá del fútbol.

Ivan Savvidis, presidente del PAOK desde 2012, es considerado el hombre fuerte del norte de Grecia. Sus numerosas inversiones en tiempos de crisis económicas le confieren un estatus de casi intocable.

En 2018, imágenes de este exdiputado en el Parlamento ruso, con un revólver en el cinturón en el terreno de juego para protestar una decisión arbitral, dieron la vuelta al mundo.

Por su parte, Evangelos Marinakis, al frente del Olympiakos desde 2010, tiene una de las mayores empresas de transporte marítimo del mundo.

Este armador, próximo al partido en el poder Nueva Democracia (ND), es extremadamente popular entre los aficionados del Olympiakos, pese a que su nombre se ha visto relacionado con un caso de tráfico de drogas y un escándalo de partidos amañados.

- Amenaza de un 'Grexit' -

La crisis del fútbol griego ya ha tenido un impacto en la mayoría gubernamental.

El excapitán de la selección griega e ídolo del PAOK Theodoros Zagorakis, eurodiputado del ND desde 2010, fue excluido del partido por haber manifestado públicamente su desacuerdo con el Gobierno. El subsecretario encargado de Deportes, Lefteris Avgenakis, fue apartado de sus funciones por su mala gestión de la situación.

El primer ministro, el conservador Kyriakos Mitsotakis, intervino personalmente en la crisis, amenazando a finales de enero con suspender el campeonato nacional. Él mismo invitó a la FIFA y a la UEFA a Grecia para la firma de "un memorando con el objetivo de refundar" el fútbol griego.

"El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, y el vicepresidente de la FIFA, Greg Clarke, deben contribuir, con su prestigio y sus conocimientos, a la consolidación del trabajo para transformar el fútbol griego", precisó el portavoz del Gobierno griego, Stelios Petsas.

Ambos son esperados en Atenas el lunes y el martes. El objetivo de la visita es alejar la amenaza de un 'Grexit', es decir, la exclusión de Grecia de las competiciones europeas de fútbol.

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