Al cerrar la puerta esta semana a los sacerdotes casados y a las mujeres diaconisas para la Amazonia, el papa Francisco calmó la ira de los ultraconservadores que lo atacan y decepcionó a los progresistas que esperaban una decisión histórica.

En la "exhortación apostólica" divulgada el miércoles bajo el nombre "Querida Amazonia", Francisco decidió entregar un mensaje con sus "sueños" para esa región, con citaciones poéticas, pero sin propuestas concretas para remediar la escasez de sacerdotes, pedido por los obispos de los nueve países de la cuenca amazónica.

La idea de ordenar como curas a hombres casados intachables, muchos de ellos indígenas, no fue abordada por el papa argentino, pese a que esa excepción ya existe para los pastores anglicanos casados que se convirtieron al catolicismo.

Para muchos expertos en asuntos del Vaticano, el 'papa progresista' no tuvo la audacia de dar ese paso y cedió a los conservadores, para evitar ampliar la brecha con sus enemigos, que amenazaban un cisma.

Francisco reiteró su conocido apego al celibato y centró su mensaje en su preocupación por las poblaciones indígenas, amenazadas por las compañías depredadoras e insensibles a la ecología.

El cardenal alemán Gerhard Müller, quien fue por cinco años prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, guardián del dogma, considera el documento papal un texto que invita a la "reconciliación" entre los distintos sectores de la Iglesia.

Para Muller, entre los mayores críticos del papa, Francisco "no se rindió a una solución demasiado pragmática", tras recordar que sólo los sacerdotes que han renunciado al matrimonio tienen derecho a dar comunión.

El vaticanista italiano Marco Politi, autor de numerosos libros sobre el tema, considera que Francisco fue "frenado abruptamente" por una oposición fuerte y multifacética y decretó el "fracaso del impulso reformista del pontificado" del primer papa latinoamericano.

- La soledad de Francisco -

"Francisco está hoy más solo que nunca, la decepción cunde entre sus partidarios", sostiene Politi.

El cardenal brasileño Claudio Hummes, presidente de Repam (la red eclesial panamazónica), gran defensor del papado de Francisco, sostiene que el tema aún está abierto a la discusión dentro de la Iglesia, que no se ha cerrado la puerta a la posibilidad de curas casados.

Uno de los grandes partidarios de las reformas de Francisco, el cardenal alemán Reinhard Marx, anunció su renuncia a liderar la Iglesia católica alemana.

"Percibe una fase de estancamiento para el reformismo del pontificado", especula Politi.

La Iglesia alemana, que cuenta con un fuerte sector progresista, inició un importante debate interno sobre el fin del celibato para los sacerdotes y el lugar de las mujeres en la Iglesia, por lo que la autorización de curas casados para la Amazonia habría dado impulso al enfrentamiento con los tradicionalistas.

Los obispos del Amazonas también pidieron un reconocimiento más oficial del papel crucial que desempeñan las mujeres en la difusión de la fe en esa región y querían darles funciones específicas como diaconisas, lo que tampoco fue autorizado.

El Papa elogió el acceso de las mujeres a "servicios eclesiales", pero sin autorizar la ordenación, excluyendo así su acceso al diaconado.

Según la organización Women's Ordination Worldwide (WOW), que lucha por el acceso de las mujeres al sacerdocio, "Francisco eligió preservar un vergonzoso club de hombres elitistas" y confirmó el "estatus de segunda clase" para las mujeres en la Iglesia.

El Papa "le da la espalda a las mujeres", lamentó la organización "Conferencia para la ordenación de las mujeres", que criticó el uso por parte de Francisco de "metáforas anticuadas" que reducen a las mujeres a esposas.

El más molesto por el documento papal sobre la Amazonia es el presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro.

"La Amazonia es nuestra. No es como dice el Papa suya o de todos", tuiteó el gobernante brasileño tras la divulgación de la exhortación papal.

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